El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, incrementó en 10.000 el límite de admisión de refugiados para el año fiscal 2026 mediante una resolución presidencial firmada el 21 de mayo.
La medida expande el tope anual a un total de 17.500 beneficiarios, pero mantiene la restricción de ingreso para ciudadanos de otras nacionalidades, focalizando el programa de forma exclusiva en la minoría blanca sudafricana de origen europeo conocida como afrikáneres.
La orden ejecutiva publicada en el Registro Federal justificó la ampliación debido a una supuesta situación de emergencia humanitaria imprevista. El mandatario estadounidense adjudicó la determinación a una presunta incitación a la violencia por motivos raciales promovida por las autoridades de Sudáfrica, país donde la población negra representa el 81% del total y la comunidad blanca constituye el 7%.
Pretoria desestimó los señalamientos de la Casa Blanca de forma inmediata. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Sudáfrica, Chrispin Phiri, declaró que la afirmación de que los afrikáneres sufren una persecución sistemática carece por completo de fundamentos.
Paralelamente, estadísticas del organismo no gubernamental Afriforum indicaron que los homicidios contra granjeros blancos representaron menos del 1% de los más de 27.000 asesinatos registrados en la nación africana durante el periodo fiscal 2023-2024, evidenciando una problemática de seguridad generalizada.
El manejo de las admisiones generó confrontaciones en el Congreso de los Estados Unidos tras una sesión de consulta obligatoria entre funcionarios del Gobierno y legisladores.
Durante el encuentro, el subsecretario de Estado, Christopher Landau, argumentó ante los comités que la modificación de los contenidos de historia en los textos escolares locales formaba parte de las hostilidades hacia los afrikáneres. Representantes del Partido Demócrata calificaron los argumentos de indefendibles.