Cadena de hoteles canadiense se va de Cuba

La cadena canadiense Blue Diamond abandonó Cuba ante el desplome del turismo provocado por la crisis energética y la falta de vuelos. El éxodo empresarial coincide con la inminente aplicación de severas sanciones comerciales dispuestas por Estados Unidos.

El turismo en Cuba

La corporación de alojamientos vacacionales Blue Diamond determinó la cancelación definitiva de todas sus prestaciones y servicios en el territorio isleño, un movimiento corporativo que altera el mapa de la inversión extranjera en la región caribeña. El retiro de la firma norteamericana, que se posicionaba como el tercer actor internacional con mayor volumen de plazas hoteleras gestionadas en el país, trascendió a través de reportes estatales, vinculándose directamente con el severo estancamiento de los índices de consumo y el desabastecimiento generalizado que precariza el funcionamiento de los complejos recreativos. La medida afecta de manera directa al funcionamiento de unas quince bases operativas de alta gama distribuidas en puntos neurálgicos como el casco histórico de La Habana, la península de Varadero y los enclaves balnearios del litoral sur.

El desmantelamiento de los servicios de alojamiento se aceleró en el transcurso del primer trimestre del año a raíz de las severas restricciones en el suministro de hidrocarburos derivadas del bloqueo energético internacional, una coyuntura que paralizó las conexiones de las principales aerolíneas procedentes del norte del continente debido a las dificultades logísticas para el reabastecimiento en las terminales aéreas locales. Esta parálisis del transporte aéreo afectó el flujo de divisas de los mismos grupos empresariales matrices que controlaban tanto el traslado de pasajeros como las estancias en los complejos turísticos. La deserción de este emisor histórico de visitantes, que solía aportar casi la mitad del caudal receptivo total, agrava la situación de una actividad económica que no logró recuperar sus niveles históricos de rentabilidad tras las recientes crisis sanitarias globales.

El repliegue de la operadora turística coincide, asimismo, con la inminente expiración de las prórrogas dictadas por la Casa Blanca para que corporaciones globales rompan sus vínculos asociativos con las firmas estatales ligadas a las fuerzas armadas cubanas. Las recientes órdenes ejecutivas de restricción financiera emitidas por Washington precipitaron la salida en masa de multinacionales de diversos rubros productivos, incluyendo importantes explotaciones metalúrgicas de capital canadiense, ante el riesgo de sufrir penalizaciones comerciales severas en los mercados occidentales. Mientras firmas hoteleras de origen europeo conservan bajo reserva su continuidad operativa en la isla, la pérdida de los capitales norteamericanos profundiza la encrucijada del gobierno de La Habana para sostener uno de sus principales pilares de recaudación fiscal.

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