Más allá del dólar: qué guardan los argentinos y las pymes en las cajas de seguridad

Frente al cierre de sucursales bancarias, la industria no bancaria prevé un crecimiento cercano al 40% impulsado por nuevos formatos y necesidades patrimoniales.

Aunque el imaginario colectivo asocia las cajas de seguridad únicamente con el depósito de divisas o lingotes de oro, la realidad de las bóvedas privadas en Argentina revela una tendencia en firme: cada vez más personas y empresas acuden a estos espacios para resguardar objetos cuyo valor material, legal o sentimental es completamente irremplazable.

Un cambio estructural impulsado por el mercado

Según datos relevados por la Cámara Argentina de Empresas de Servicio de Alquiler de Cajas de Seguridad (CAESACS), la demanda de bóvedas privadas creció un 35% durante el último año y prevé rozar un 40% de incremento para el año en curso.

Este fenómeno responde a una combinación entre la histórica preferencia por resguardar activos fuera del circuito bancario (estimada en un 75% por la Asociación de Bancos de la Argentina) y un cierre progresivo de más de 500 sucursales bancarias en los últimos cinco años (-11% de la red).

Además, la incorporación por parte del sector de cofres con formatos adaptables permitió que el 25% del parque operativo sea ocupado hoy por pymes, firmas de abogados y profesionales independientes para la protección de archivos voluminosos o propiedad intelectual.

¿Qué guardan los argentinos cuando no es efectivo?

El espectro de activos depositados en las cajas no bancarias abarca diversas categorías estratégicas. Se destaca el resguardo del legado familiar (joyas heredadas, relojes de colección o cartas históricas) y la protección de documentación crítica como escrituras traslativas de dominio, pasaportes, contratos societarios y testamentos.

Asimismo, la transformación tecnológica ha impulsado la custodia de activos digitales, desde discos rígidos con copias de seguridad de código fuente hasta cold wallets de criptomonedas, acompañados por piezas de arte de pequeño formato, filatelia y coleccionismo numismático.

La transformación del concepto de valor

En este contexto, la protección patrimonial ha dejado de ser un servicio de nicho para convertirse en un mercado estratégico que crece a doble dígito. Sobre esta evolución del sector, Juan Piantoni, CEO de INGOT y Presidente de CAESACS, explicó: “El concepto de ‘valor’ cambió drásticamente. El dinero se puede volver a ganar o reponer por vías financieras, pero un documento histórico, una joya familiar con significado afectivo o la propiedad intelectual de una empresa son irremplazables”.

Y añadió: “Las familias y empresas buscan cofres blindados para tener la certeza absoluta de que su historia y sus activos vitales están protegidos ante cualquier eventualidad”-

Nota escrita por:
Te recomendamos...