Paralelamente, el ministro Padilha señaló que estas reacciones resultaron sorpresivas debido a que no se manifestaron durante los 16 estudios clínicos de las fases 1, 2 y 3, donde participaron cerca de 11.000 voluntarios.
El Instituto Butantan, centro público que tardó dos décadas en desarrollar el fármaco, ratificó su compromiso con el rigor científico y respaldó la interrupción como una acción normal de farmacovigilancia. Ensayos previos publicados en revistas internacionales avalaron el medicamento con una eficacia general del 79,6% y del 89% contra el dengue grave.
Por otra parte, el gobierno federal instó a quienes recibieron el inmunizante nacional en los últimos 21 días a acudir a un seguimiento médico en los centros de salud locales.
La medida de suspensión afecta exclusivamente al agente desarrollado por el Instituto Butantan y las dosis sobrantes permanecerán almacenadas en ambientes refrigerados.
En contraste, la inmunización de niños y adolescentes de entre 10 y 14 años continuará de forma regular a través del Sistema Único de Salud (SUS) utilizando la vacuna Qdenga, del laboratorio japonés Takeda, la cual requiere dos aplicaciones y ya cuenta con ocho millones de dosis administradas en el país.
A pesar de las alertas generadas en las plataformas digitales, la gestión sanitaria remarcó que las políticas públicas se basan en evidencias científicas para resguardar a la población.
En los primeros meses de 2026, Brasil reportó 178 fallecidos por dengue, consolidando una reducción del 92% en los contagios y del 97% en la letalidad por dengue en comparación con las cifras de 2024.