El Instituto Albert Einstein de Mar del Plata reincorporó a un alumno de sexto año tras un fallo de la Justicia Civil, luego de que el establecimiento resolviera no renovarle la matrícula por razones disciplinarias. El episodio derivó en la colocación de un pasacalles en la entrada escolar con expresiones orientadas hacia las autoridades de la institución.
El cartel, ubicado en el cruce de las calles Catamarca y Quintana, incluyó inscripciones hacia los directivos firmadas bajo el seudónimo de “El Intocable”. La situación sumó repercusión al difundirse el registro de la estructura en una cuenta de la red social Instagram atribuida a estudiantes del último año del nivel secundario.
La respuesta del cuerpo docente
Frente a estos hechos, el personal educativo, el equipo de orientación y los representantes legales del establecimiento publicaron un documento en plataformas digitales. El texto manifestó preocupación por la regularización de conductas ligadas al menosprecio, las desacreditaciones en los accesos escolares y las expresiones de hostilidad dirigidas hacia los trabajadores de la educación.
Los educadores señalaron que los escenarios actuales dificultan el desarrollo normal de la actividad pedagógica. El comunicado institucional describió un panorama de incertidumbre dentro de las organizaciones escolares actuales, advirtiendo sobre las consecuencias de convalidar agresiones directas a los cargos de conducción dentro del organigrama escolar.
Respaldos institucionales en la región
La polémica sumó la intervención de otras entidades del sector educativo local. El Instituto Carlos Tejedor emitió un pronunciamiento de apoyo a la conducción del colegio afectado, donde remarcó la necesidad de convalidar las decisiones de convivencia escolar que adoptan los gabinetes internos de cada colegio ante faltas de conducta recurrentes.
Las crónicas de los medios locales precisaron que la resolución judicial obligó al colegio de gestión privada a asegurar la continuidad del ciclo lectivo 2026 para el menor involucrado, dejando sin efecto la penalización inicial que impedía su inscripción para el presente periodo.
El escenario plantea un debate sobre los alcances reales de los reglamentos internos de convivencia frente a las garantías de amparo legal que otorgan los tribunales bonaerenses. La coexistencia obligada entre las pautas de conducta institucionales y las directrices judiciales abre un interrogante técnico sobre cómo se reorganizará el respeto a las jerarquías dentro del aula.