Viabilidad técnica y tensiones políticas
A pesar del pedido de sesión, el avance de una eventual moción de censura enfrenta severos límites reglamentarios y numéricos. Al no contar los proyectos con dictamen, la oposición necesita primero alcanzar una mayoría simple en el recinto para emplazar a las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Peticiones, Poderes y Reglamento, ambas controladas por el oficialismo de La Libertad Avanza.
Paralelamente, el partido Propuesta Republicana (PRO) optó por no acompañar la convocatoria a la sesión, aunque emitió un comunicado en el cual calificó las omisiones discursivas de Manuel Adorni como “una falta grave” y señaló que los funcionarios deben actuar con transparencia.
Desde este espacio y sectores de la UCR sostienen que la determinación de posibles irregularidades debe tramitarse en la justicia y que la responsabilidad política final pertenece al Poder Ejecutivo.
El escenario impactó además en la agenda económica, generando reparos entre legisladores aliados para tratar las modificaciones que el ministro de Economía Luis Caputo planeaba enviar sobre el régimen de inocencia fiscal, herramienta utilizada por el jefe de Gabinete para exteriorizar sus activos.
Los bloques que promueven la remoción amparan su reclamo en el artículo 101 de la Constitución Nacional, el cual exige el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada cámara para remover al funcionario; esto es, al menos 129 votos en Diputados y 37 en el Senado.
Ante la renuencia de los bloques aliados a convalidar la estrategia parlamentaria de destitución, resta observar si la presión opositora logrará abrir el recinto el 23 de junio o si la discusión quedará limitada al tratamiento judicial y al informe de gestión que Adorni prevé brindar en el Senado durante el mes de julio.