Valeria Mazza reveló por qué rechazó a Antonio Banderas

La modelo Valeria Mazza detalló dinámicas del modelaje internacional de la década de 1990 durante una entrevista televisiva conducida por Mario Pergolini, donde confirmó modificaciones contractuales imprevistas y rivalidades profesionales en los desfiles.

Valeria Mazza negó un beso a Antonio Banderas en un comercial. Foto: redes sociale.s

La industria de la moda internacional de finales del siglo pasado operaba bajo niveles de exigencia y lógicas de competencia que condicionaron las carreras de sus principales figuras. Valeria Mazza, una de las referencias del modelaje argentino de esa época, describió las tensiones laborales y los límites profesionales que debió establecer durante el período de mayor exposición de su carrera en los mercados de Estados Unidos y Europa.

Invitada al programa Otro día perdido, emitido por Canal Trece bajo la conducción de Mario Pergolini, la empresaria repasó episodios vinculados con el cumplimiento de las condiciones de trabajo y las dinámicas internas entre colegas en los bastidores de las principales capitales del diseño.

Modificaciones unilaterales de contrato

Uno de los hechos validados por la entrevistada se produjo en Los Ángeles durante la filmación de una pieza publicitaria orientada al mercado de Italia. Según el relato de Mazza, la planificación original acordada previamente no contemplaba escenas de contacto físico con el coprotagonista del anuncio, el actor español Antonio Banderas. La situación varió al momento del rodaje cuando el equipo de producción incorporó un beso al desenlace de la filmación de manera imprevista y sin su consentimiento legal previo.

La negativa de la modelo a realizar la escena modificada de seducción derivó en una instancia de mediación personal por parte del actor en el sector de camarines.

Banderas transmitió la disconformidad del equipo técnico debido al rechazo de la profesional y argumentó consideraciones estéticas para la resolución del comercial, propuesta que fue declinada por la conductora argentina.

Mazza aclaró que los motivos de su postura respondieron estrictamente a límites profesionales personales frente a la cámara y no a cuestiones vinculadas con su pareja, Alejandro Gravier.

El aviso publicitario fue finalizado adaptando la secuencia a la postura de la modelo, quien en la edición definitiva esquivó el acercamiento. El episodio concluyó con un abrazo en el set y decantó en una relación de amistad duradera entre ambos, quienes coinciden anualmente en la ciudad de Marbella.

Competencia en bastidores

Paralelamente, la conversación abordó las dinámicas de competencia interna entre las modelos de alta costura. Ante las consultas de la panelista Evelyn Botto respecto a posibles sabotajes en los vestuarios, Mazza confirmó la existencia de estas prácticas y rememoró una situación particular ocurrida durante la semana de la moda en Nueva York (New York Fashion Week).

La modelo explicó que el diseñador a cargo de la presentación le ordenó ingresar a la pasarela antes del horario pautado debido a la ausencia de la colega que debía antecederla en el orden del desfile.

En ese sentido, la controversia se suscitó cuando la otra profesional apareció en escena inmediatamente después de que Mazza iniciara su marcha, con el propósito de disputar el cierre del evento.

Las declaraciones de la entrevistada también abarcaron aspectos de su rutina actual, la cual incluye actividades domésticas regulares como las compras familiares organizadas en función de los cronogramas de beneficios comerciales vigentes.

El análisis de estas vivencias del modelaje de los noventa expone los mecanismos de negociación y los desafíos de preservación de la autonomía profesional en un entorno de alta competencia.

Las experiencias relatadas plantean interrogantes sobre si los límites profesionales de quienes trabajan frente a la cámara deberían estar protegidos por cláusulas más explícitas en los guiones y contratos de la industria del entretenimiento actual.

 

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