Un suplantador de identidad envía misivas en nombre del “Chapo” Guzmán

Un ciudadano de Mississippi fue identificado como el autor de cartas falsas enviadas al juez de Nueva York en nombre de Joaquín “El Chapo” Guzmán. El suplantador, que pedía su extradición, fue descubierto por los matasellos y las redes sociales.

Chapo Guzmán

Investigaciones periodísticas revelan que un ciudadano de Mississippi redactó peticiones de clemencia dirigidas al juez de la causa

El estricto régimen de aislamiento que pesa sobre Joaquín Guzmán Loera en la prisión de máxima seguridad de Colorado no ha impedido que su expediente judicial en Nueva York se inunde de correspondencia. Entre la pasada primavera y mediados de julio, el tribunal recibió un total de veintitrés cartas manuscritas donde supuestamente el exlíder del Cartel de Sinaloa denunciaba tratos crueles y exigía su repatriación. Sin embargo, pesquisas documentales a las que tuvo acceso El País confirman que al menos dos de estas comunicaciones no pertenecen al capo mexicano, sino a Aubrey Gideon, un residente del estado de Mississippi que adoptó la identidad del recluso para dirigir reclamos a la justicia penal.

El engaño comenzó a desmoronarse debido a notorias inconsistencias en la logística del correo. A pesar de que los documentos llevaban membretes falsos de la penitenciaría de ADX Florence, los matasellos postales revelaron que las cartas eran despachadas desde la ciudad de Jackson, a una distancia que supera los dos mil kilómetros del centro de reclusión del capo. Asimismo, el redactor evidenció un desconocimiento de la identidad legal del prisionero al invertir reiteradamente el orden de sus apellidos e incurrir en una confusa mezcla de tecnicismos jurídicos anglosajones y reclamos personales ininteligibles que el magistrado Brian Cogan desestimó por carecer de sustento normativo.

Evidencias en plataformas digitales y el uso de otras identidades delictivas

La vinculación de Gideon con la falsificación quedó registrada en sus propios perfiles de redes sociales antes de ser clausurados. El implicado difundió filmaciones domésticas en las que se apreciaba el momento exacto en que depositaba sobres con el número de registro carcelario exacto de Guzmán Loera en buzones de la vía pública. Las pericias gráficas sobre el color del trazo y la tipografía de imprenta coincidieron plenamente con los folios archivados en la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York.

Las plataformas virtuales del suplantador también exhibieron gestiones previas similares, incluyendo correspondencia certificada por escribanos locales dirigida a la gobernación neoyorquina bajo la misma premisa de exigir libertades. En dichos archivos multimedia se constató que el hombre no limitaba su actividad al delincuente sinaloense, ya que en las mismas jornadas despachaba correspondencia en nombre de Larry Hoover, un histórico líder de organizaciones delictivas de Chicago que purga una condena perpetua desde el siglo pasado, evidenciando un patrón de conducta recurrente orientado a interferir en causas de alta notoriedad pública.

Desmentida del equipo legal y las restricciones del penal de máxima seguridad

La defensa técnica del ciudadano mexicano se distanció de forma categórica de los escritos presentados ante la corte de Nueva York. Los letrados patrocinantes aclararon que ninguna de las peticiones en inglés contó con el aval o la confección del cuerpo de abogados, atribuyendo las maniobras a una persona ajena al entorno y con evidentes desequilibrios. Las diferencias metodológicas son elocuentes: las escasas notas auténticas que el capo ha logrado filtrar a los tribunales están redactadas en idioma español, emplean una caligrafía cursiva continua y no utilizan el sistema postal norteamericano.

La posibilidad de un vínculo directo entre el habitante de Mississippi y el reo queda totalmente descartada por los protocolos de seguridad nacional aplicados al presidio de Colorado. Las medidas administrativas especiales restringen al extremo los enlaces telefónicos y las cartas de los reclusos de alta peligrosidad. Aunque los informes oficiales del Buró de Prisiones señalan que el detenido consiguió burlar los controles en el pasado para enviar directivas a sus herederos criminales a través de visitas legales, las cartas analizadas corresponden a una interferencia externa externa que, pese a las constantes negativas del tribunal, insiste en exigir la revisión del veredicto definitivo.

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