Claudio Jacquelin: “Lo que dejó un domingo de vértigo”

Jacquelin opone el liderazgo moderado y respetuoso de Scaloni y Messi al estilo confrontativo de Milei y el kirchnerismo. En un país polarizado, resalta al fútbol como el único catalizador capaz de unir a la sociedad.

Claudio Jacquelin

La ejemplaridad de Scaloni frente a la agresividad política

El reconocido editorialista, Claudio Jacquelin, contrapone la conducta de la dirigencia política argentina —caracterizada por un liderazgo confrontativo y el desprecio hacia las instituciones que compartieron tanto el kirchnerismo como la actual gestión de Javier Milei— con la humildad y mesura demostradas por el entrenador Lionel Scaloni tras la final perdida frente a España. Frente a un mandatario que privilegia el maltrato en lugar del diálogo y un Poder Judicial adicto que “quita impulso a las investigaciones sobre el poder” (como en la causa $LIBRA), Scaloni destaca por su sentido común. El autor rescata una aguda observación política sobre el perfil del DT:

“Un observador imparcial deslizó, con algo de ironía y otro poco de convicción, que ‘Scaloni es el outsider moderado que muchos vienen buscando’ para el caso de que Milei no llegue el año próximo con la suficiente fuerza electoral como para ganar la reelección en primera vuelta”.

En esa misma línea de liderazgo positivo se ubica a Lionel Messi, quien ha sabido pedir disculpas tras algún exceso emotivo, manteniéndose sistemáticamente al margen de cualquier intento de manipulación por parte de la clase política.

Deporte, diplomacia y excesos nacionalistas

Cuestiona los desbordes chauvinistas y la politización del deporte. Jacquelin considera un grave error diplomático la exhibición por parte de algunos futbolistas de banderas sobre las Islas Malvinas tras vencer a Gran Bretaña, ya que altera la histórica vía de negociación bilateral e ignora el fluido intercambio comercial y humano con el Reino Unido. De igual modo, tilda de perversión histórica las hostilidades hacia España, un país unido por lazos de sangre, migración e intereses estratégicos. En ambos casos, rescata la madurez de Scaloni al desmarcar la competencia deportiva de las disputas internacionales y repetir que “es solo un partido de fútbol”.

El milagro de la unidad en un país fragmentado

A pesar de las tensiones y los desaciertos, Jacquelin concluye que el fútbol permanece como el único catalizador capaz de superar la profunda grieta política y económica de la Argentina. Para sintetizar el impacto cultural y emocional del deporte sobre la sociedad, la columna cita al exfutbolista y ensayista Jorge Valdano, quien reflexiona que el fútbol logra el milagro de “convertir a millones de desconocidos en una misma voz durante noventa minutos”, demostrando que, ante la polarización permanente, la Selección logra interpelar directamente al corazón de los argentinos por encima de la razón.

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