Un análisis revela que, pese a los ataques iraníes, decenas de buques continúan cruzando el estrecho de Ormuz por razones económicas. Con rutas alternativas insuficientes, las navieras asumen elevados riesgos para no paralizar el comercio petrolero.
Un análisis revela que, pese a los ataques iraníes, decenas de buques continúan cruzando el estrecho de Ormuz por razones económicas. Con rutas alternativas insuficientes, las navieras asumen elevados riesgos para no paralizar el comercio petrolero.

A pesar de los constantes hostigamientos a embarcaciones e incidentes con minas en las aguas que conectan el golfo Pérsico con el golfo de Omán, el comercio marítimo no se ha detenido por completo. Un informe difundido por DW revela que, si bien la frecuencia de pasos se redujo drásticamente en comparación con periodos anteriores —registrándose apenas 84 embarcaciones frente a las más de 900 del ciclo previo—, diversas empresas privadas y estatales continúan navegando este punto estratégico.
Para evadir radares o minimizar peligros, es habitual que la flota apague sus emisores de geolocalización. El monitoreo satelital indica que la inmensa mayoría de las embarcaciones opta por enarbolar pabellones de conveniencia, disimulando su verdadera nación de origen. Sociedades con sede en Emiratos Árabes Unidos e India lideran la lista de operadores que asumen la travesía, en varios casos mediante firmas vinculadas a sectores sancionados o bajo una apremiante necesidad de abastecimiento energético.
El motor principal detrás de esta navegación de alto peligro es estrictamente financiero. Como subrayan los analistas consultados, paralizar la extracción de hidrocarburos genera pérdidas totales, mientras que cruzar el paso marítimo garantiza conservar la rentabilidad en un contexto donde la cotización del barril sobrepasa los 80 dólares.
Por su parte, las vías terrestres y conductos secundarios diseñados para bordear el estrecho —como las redes de infraestructura en suelo saudí y emiratí— apenas logran canalizar una fracción menor de los volúmenes habituales. Este cuello de botella presiona la oferta mundial de crudo y traslada la tensión a otros pasajes marítimos de la zona, donde la presencia de milicias hostiles añade mayor complejidad al abastecimiento global.
Una senadora solicitó a la ANAC informes por las masivas cancelaciones y demoras de Flybondi. La legisladora denunció un drástico desplome en el cumplimiento de los vuelos programados, exigiendo explicaciones sobre sanciones, flota operativa y asistencia a los pasajeros.
Cientos de opositores marcharon en Caracas para exigir elecciones presidenciales y el retorno de María Corina Machado. La protesta ocurre antes del inicio del diálogo entre el gobierno interino de Delcy Rodríguez y la oposición supervisado por Estados Unidos.
Cristina Kirchner denunciará al Estado argentino ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU por la condena en la causa Vialidad. Su defensa alegó violaciones al debido proceso e imparcialidad judicial tras el fallo firme de la Corte Suprema.
El canciller alemán Friedrich Merz exigió recortes drásticos en el presupuesto plurianual de la Unión Europea y rechazó nuevos impuestos a empresas. Alemania, mayor aportante del bloque, pide austeridad fiscal y menos burocracia para priorizar la competitividad.
La Fiscalía alemana halló en el celular del atacante de Berlín un video jurando lealtad al Estado Islámico. El atentado dejó una víctima fatal y 31 heridos, desatando severas críticas judiciales por los antecedentes extremistas del acusado.
Uganda se declaró oficialmente libre de ébola tras superar 42 días sin registrar nuevos contagios. El brote, originado por casos importados desde la República Democrática del Congo, concluyó con un saldo total de 20 infectados y dos fallecidos.
Los apagones prolongados en Cuba y Latinoamérica pasaron de ser fallas técnicas a una grave crisis de salud pública. La incertidumbre y la interrupción diaria de rutinas generan niveles severos de ansiedad, depresión y agotamiento en la población.
Donald Trump evalúa bombardeos en Mali contra la filial de Al Qaeda, que controla gran parte del país. La posible incursión estadounidense busca contener el yihadismo, pero genera recelos por sus consecuencias geopolíticas y el rechazo del gobierno local.