El clima de tranquilidad en el mundo auriazul se vio abruptamente interrumpido durante la mañana de este martes en el predio de Arroyo Seco. Jáminton Campaz, una de las principales piezas desequilibrantes del equipo, tomó la drástica decisión de no entrenarse junto al resto de sus compañeros y abandonó las instalaciones tras comunicarle su postura de forma directa al entrenador Jorge Almirón.
El gesto del extremo colombiano no respondió a una molestia física ni a un imponderable de último momento. Detrás de su negativa a ponerse la indumentaria de trabajo se encuentra una oferta formal presentada por el América de México, club que pretende incorporar al futbolista de manera inmediata para reforzar su plantilla en la Liga MX. Campaz se presentó en la villa deportiva únicamente para mantener un breve diálogo con el cuerpo técnico y la dirigencia, en el cual dejó en claro su deseo explícito de ser transferido y solicitó que el Canalla otorgue facilidades para destrabar la negociación.
Sin embargo, la respuesta institucional desde la cúpula de Rosario Central fue inflexible. Los dirigentes rechazaron de plano la propuesta al considerar que el monto económico ofrecido por las Águilas resulta marcadamente insuficiente para las aspiraciones del club y la cotización del atacante en el mercado internacional. A la discrepancia financiera se le suma un factor deportivo crucial: la cercanía de los octavos de final de la Copa Libertadores, el gran objetivo institucional del año en el cual Almirón considera a Campaz un pilar indispensable en la alineación titular.
Para el delantero, la posibilidad de desembarcar en el fútbol mexicano representa una oportunidad clave para dar un salto sustancial en términos económicos y de proyección profesional. Ante la negativa inicial de la dirigencia rosarina de aceptar los números puestos sobre la mesa, el jugador y su representación optaron por medidas de fuerza para forzar un acuerdo, entendiendo que la falta de actividad física formal incrementa la urgencia de definir su situación contractual en el corto plazo.
El cuerpo técnico liderado por Jorge Almirón observa con preocupación el desarrollo de los acontecimientos. Perder a Campaz sin margen temporal para buscar un reemplazo de jerarquía alteraría drásticamente la planificación táctica de cara al certamen continental, por lo que el cuerpo técnico aspira a una resolución rápida que devuelva la estabilidad al grupo.
A pesar del escenario de conflicto y la tensión generada en la villa deportiva, las conversaciones entre Rosario Central y el América continúan abiertas. En Arroyito no se cierran de manera definitiva a vender, pero se mantienen firmes en su postura de resguardar el patrimonio institucional: la salida del colombiano únicamente se destrabará si la entidad azteca mejora de forma considerable las cifras de la propuesta inicial y alcanza los valores fijados por la comisión directiva auriazul.