Pero esta discusión de porcentajes mensuales, aunque duele, es chica comparada con lo que pasó antes. Para entender por qué las prepagas hoy se sienten tan caras, hay que retroceder al origen del problema. Según el Dr. Mario Vadillo, abogado especializado en defensa del consumidor (Mat. T° 75 F° 347), el quiebre fue puntual y tiene nombre y fecha: “el DNU 70/2023 le sacó a la Superintendencia de Servicios de Salud el poder de autorizar los aumentos antes de aplicarlos. El resultado ya lo vivimos todos: cuotas que en meses subieron entre 150% y 300%”. Y no se queda ahí: sostiene que “la ley todavía exige que esos aumentos sean razonables, y varios jueces ya frenaron subas puntuales y ordenaron devolver lo cobrado de más, pero son fallos caso por caso”. Su diagnóstico de fondo es duro: para Vadillo, “el mercado quedó liberado para actuar en bloque, como un cartel, sin que el Gobierno haya hecho nada serio para pararlo a tiempo, aunque conocía perfectamente la maniobra”.
Omint y Galeno: los alumnos más aplicados de la escuela de los aumentos
Acá es donde el informe se pone interesante, porque no todas las empresas juegan el mismo partido. Mirando el detalle mes por mes de los últimos 12 meses, hay dos nombres que se repiten arriba del promedio con una consistencia sospechosa: Omint y Galeno.
Omint viene marcando la cancha desde el año pasado. En septiembre 2025 aumentó 1,9% cuando el promedio del mercado fue 1,8%. En octubre subió 2,2% contra un promedio de 1,9%. En noviembre y diciembre de 2025 aplicó 2,8% dos meses seguidos, mientras el resto de las prepagas ajustaba 2,3%. En enero 2026 volvió a despegarse: 2,9% contra 2,5% de promedio. En febrero, otra vez arriba: 3,3% versus 2,8%. Y en junio de 2026, mientras casi toda la industria aumentaba 2,6%, Omint le metió un 2,9%. El propio informe lo marca como “una de las pocas excepciones” ese mes. No es casualidad, es un patrón: Omint aumenta más seguido y más fuerte que el resto, mes tras mes, mientras vende como diferencial su plan Premium (que además es, según el mismo relevamiento, uno de los cinco planes más caros del país, arriba del millón de pesos).