Quiénes llegan a pedir ayuda
Los equipos interdisciplinarios —integrados por abogacía, psicología, medicina y trabajo social— realizaron 491 evaluaciones de riesgo, un 15% más que el año anterior. El perfil que predomina no sorprende a quienes trabajan el tema hace años: el 49% son mujeres de entre 18 y 59 años. Les siguen niñas, niños y adolescentes (32%), varones de 18 a 59 (11%) y personas mayores (8%).
El vínculo con la persona denunciada suele ser el más cercano posible: pareja o expareja en el 44% de los casos, vínculos filiales en el 37%. En el 38% de las situaciones, afectada y denunciada convivían bajo el mismo techo.
Todos los días, la misma violencia
La frecuencia habla por sí sola: en el 55% de las situaciones, los episodios de violencia eran diarios o semanales. Sólo en el 4% de los casos se trató de una primera vez.
La violencia psicológica apareció en el 97% de las situaciones evaluadas, la forma más extendida y también la más difícil de nombrar desde afuera. Después vino la violencia simbólica (58% en casos que involucraron a mujeres y niñas), la física (38%), la ambiental (28%) y la económica patrimonial (27%). En el 9% hubo amenazas de muerte y en el 3%, presencia de armas.
El nivel de riesgo fue altísimo o alto en el 22% de los casos, moderado en el 63% y bajo en el 15%.
Cuerpos que llevan la marca
El equipo médico de la OVD examinó a 70 personas, el 61% mujeres. En el 81% de esos exámenes se constataron lesiones, y el 74% ya arrastraba antecedentes de lesiones por violencia previa. Los números no dejan margen para la duda: no son hechos aislados, son historias con continuidad.
Después de la denuncia
La OVD derivó el 99% de las presentaciones a la Justicia Civil, el 63% al fuero Penal, Contravencional y de Faltas porteño, y el 34% al Consejo de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad. También gestionó la entrega de 18 botones antipánico.
A partir de esas derivaciones, la Justicia Civil dictó al menos 1.412 medidas preventivas urgentes: prohibición de acercamiento (78%), prohibición de contacto por cualquier medio (75%), otorgamiento de botón antipánico (47%) y cese de actos de perturbación o intimidación (35%), entre otras.
Lo que hay detrás de los números
Los 600 casos que atendió la OVD este invierno no son un hecho aislado: son parte de un año que ya viene marcado por la violencia machista más extrema. Según el observatorio Ahora Que Sí Nos Ven, entre enero y julio de 2026 se registraron 147 femicidios en el país, lo que equivale a un crimen por razones de género cada 35 horas, además de 234 tentativas. Cada denuncia, cada botón antipánico, cada medida perimetral que tramita la OVD es, en ese contexto, una carrera contra un reloj que no se detiene ni en feria judicial.