Senadora Marks: “Es una discusión entre cipayos y los que queremos un país para todos”

La senadora rionegrina Ana Marks rechazó de manera categórica las reformas del Gobierno, denunciando un intento de “saqueo y extractivismo” sobre la Patagonia que vulnera la función social de la tierra, la expropiación y la soberanía nacional.

Ana Inés Marks, Senadora Nacional por Rio Negro

La senadora nacional por Río Negro y referente del interbloque Justicialista, Ana Marks, rechazó de forma categórica el paquete de reformas territoriales impulsado por el Gobierno. Durante el debate legislativo, la parlamentaria kirchnerista advirtió que proyectos como las modificaciones a la Ley de Tierras, los cambios en la Ley de Manejo del Fuego y el régimen de expropiaciones obedecen a un modelo de “saqueo y extractivismo” orientado a beneficiar a corporaciones extranjeras. Marks señaló que la Patagonia enfrenta el riesgo de perder recursos estratégicos como agua dulce y energía en favor de megaproyectos internacionales, y destacó la movilización popular y la unanimidad de su bloque en defensa de la soberanía nacional.

Senadora ¿cuál es la opinión que tienen en pleno debate que se está realizando en este momento?

Bueno, ya pude emitir mi debate y mi exposición pública. Por supuesto, y como lo venimos haciendo desde mi bloque, el interbloque Justicialista, desde el primer día que este proyecto ingresó al tratamiento, nosotros hacemos una oposición absoluta a todos los capítulos.

Porque este proyecto de ley entró con un título que intentaba confundir: Inviolabilidad de la propiedad privada, ¿no? ¿Quién puede querer que le saquen su casa, que no le respeten? Bueno, eso está garantizado en la Constitución y no es lo que se está discutiendo hoy bajo ningún punto de vista. Bajo este título ameno de “Inviolabilidad de la propiedad privada”, lo que se fundamentaba y estaba constituido era por capítulos que todos buscaban la mercantilización de nuestro territorio. En unos se buscaba la extranjerización, en otros se buscaba sacarle herramientas a los barrios populares para regularizarse —acuérdense que ese fue el primer capítulo que se cayó antes del primer dictamen—.

Y los otros, los que hoy quedan vigentes en este recinto y se están debatiendo y probablemente vayan a votación, tienen que ver con limitar la capacidad del Estado de generar expropiaciones. Ustedes saben que las expropiaciones hoy son una herramienta absolutamente regulada que se usa solamente en casos en los cuales se decide desde la representación política y desde quien gobierna que hay un bien común, ¿no? Qué sé yo, pienso un ejemplo de mi ciudad: nosotros despropiamos un predio para generar un parque industrial. Hoy una senadora de Formosa nos contaba cómo se hacen expropiaciones alrededor del Pilcomayo para hacer obras estratégicas. ¿Por qué el Estado se va a limitar una función que es clave para el desarrollo de un problema público-social o de una decisión política como fue en su momento expropiar YPF para poder construir en clave Vaca Muerta, que hoy nos permite la exportación de petróleo, gas y el desarrollo hidrocarburífero? Son decisiones.

Bueno, hoy pretenden limitar eso y pretenden, por otro lado, también habilitar rápidamente —así como hacen más caras y más dificultosas las expropiaciones— hacen más rápidos y más simples los desalojos de los inquilinos, de los pobladores rurales que están en nuestro territorio en nuestras tierras fiscales, de las comunidades originarias, de los barrios populares que no lograron todavía regularizar sus dominios y que hoy quedan con una ley de desalojos exprés que va a ir contraria a absolutamente cualquier visión del derecho a la vivienda. Yo lo traía en mi exposición en el recinto: incluso el relator oficial de la ONU para el Derecho a la Vivienda nos dijo: “Che, se están equivocando acá. Hay que poner en valor que el derecho a la vivienda está comprometido”.

Bueno, esto es lo que se está debatiendo. Tan grave como era la extranjerización, que por supuesto celebramos que no se discuta hoy su gravedad y que el pueblo se haya movilizado, pero no puede salir ninguno de estos proyectos, como tampoco el de la Ley de Fuego, que lo que permite es que el territorio quemado pase a la especulación inmobiliaria, se subdivida y se compre barato para venderse caro.

¿A quién beneficia esta ley, Senadora?

Esta ley beneficia a las grandes corporaciones que quieren comprar territorio. A pesar de que se haya sacado lo de la extranjerización, los beneficia, por ejemplo, con la Ley de Fuego. Beneficia la mirada mercantilista del territorio. Eso beneficia, en contra de la función social y ambiental del territorio. Esa es la discusión que hoy tenemos: una discusión de paradigma.

¿Para qué queremos el territorio? ¿Lo queremos para el desarrollo del pueblo argentino, lo queremos para el derecho a la vivienda, lo queremos para la protección ambiental y soberana, o lo ponemos a disposición y le damos las mejores condiciones para que lo compren, lo vendan y se fragmente en el marco del mercado inmobiliario?

Ana, la preocupación en la Patagonia tiene que ver con las tierras, el agua dulce, el clima, que muchos dicen que hay gente del extranjero que busca eso para poner sus propias plantas…

Sí, por supuesto. El proyecto de extranjerización de la tierra, el capítulo que hoy no va a salir, en conjunto con el proyecto del “Super RIGI” que comenzó a tratarse ayer en debate de comisión aquí mismo en el Senado de la Nación, es un combo pensado para Peter Thiel, pensado para la colocación de granjas de creación de inteligencia artificial que necesitan grandes extensiones territoriales, necesitan energía, necesitan ambientes fríos y necesitan producción eléctrica. En la Patagonia tenemos todo eso. Están todas las fichas puestas para que nos quieran vender.

¿Cuál es el problema? ¿Nosotros nos oponemos a las inversiones? Yo la verdad que no. Soy peronista, soy productivista y creo en la generación del trabajo. Ahora, que alguien me explique cuánto trabajo va a generar en el medio de la Patagonia una granja de inteligencia artificial. Nada. Nos van a dejar el daño ambiental, los territorios saqueados y, encima, con el Super RIGI que le quieren aprobar, ni siquiera los dólares que genere van a quedar en la Argentina y van a tener que pagar menos impuestos a las ganancias que el empresario Pyme que tiene un hostel en mi ciudad, en la ciudad de Bariloche. Bueno, no. No, eso no es inversión, eso es saqueo. Porque si la inversión no va de la mano del desarrollo y la generación de valor agregado, es saqueo y extractivismo.

 ¿Fue un pedido del FMI, senadora, esto?

Mirá, yo no tengo ninguna duda de que el vínculo con el FMI, el vínculo con Trump, el vínculo con los mil millonarios del mundo, la firma del acuerdo Pax Silica que ya firmó el gobierno de Milei… todo esto está enmarcado en compromisos que ya asumió el presidente a costa de todos nosotros y del ambiente que hoy habitamos y el que pretendo yo que habiten mis hijas y mis nietas. A costa de todo eso, él ya negoció. Ya negoció su campaña del año pasado y probablemente la del año que viene.

Bueno, por suerte tenemos un pueblo movilizado que entiende y una defensa de la soberanía que nos moviliza, porque vemos esa plaza que están intentando vaciar y desarmar, y que de hecho entiendo que lo han hecho, porque les da miedo. Porque en realidad lo que deja en evidencia estas movilizaciones populares que hay en todo el país es que esto no se trata de una cuestión partidaria, del bloque opositor que le da 25 votos en contra, ¿no? La gente no quiere que nos vendan. El pueblo está diciendo “La Patria no se vende”. Nuestras artistas populares salieron ayer: la vimos a Lali, la vimos a Tini, lo vimos a L-Gante… A ver, estamos todos diciendo “Acá hay algo que defender”. Está ese sentimiento que es el mismo que en el ’82 en la defensa de la soberanía durante la Guerra de Malvinas. Bueno, son guerras por la soberanía y nosotros la vamos a dar.

Yo estoy muy orgullosa de ser una senadora que desde el primer día recibió esto y vino a todas las comisiones a discutir y a plantear que esto no lo íbamos a aprobar, y tener un bloque en el que hemos tenido absoluta unanimidad y ninguna discusión de esto: no se vota en contra del territorio, del pueblo y de la Argentina.

Parecería que este pedido va más allá de los partidos políticos, ¿no?

Esto va más allá de los partidos políticos, por supuesto que sí. Tenemos comunicados de la Pastoral de la Iglesia, tenemos las universidades, el desarrollo científico de los investigadores de distintas áreas, los incluso ministros de Ambiente a través del COFEMA (distintos ministros de Ambiente de distintos partidos que se han manifestado en contra). Esto es una discusión entre cipayos y los que queremos seguir viendo una Argentina para todos.

Gracias, senadora.

Las declaraciones de la senadora Ana Marks consolidan la postura del peronismo rionegrino frente a la agenda desreguladora del Poder Ejecutivo. Al calificar las iniciativas como un atropello a las funciones sociales y ambientales del Estado, la legisladora remarcó que la resistencia a estas reformas trasciende la disputa partidaria para convertirse en una causa social y federal. Para la oposición, el freno a este conjunto de leyes representa un límite innegociable en la protección del territorio, los recursos naturales y la soberanía del país.

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