El calendario del fútbol argentino no da tregua y pone a los dos clubes más populares del país ante diez días que pueden marcar a fuego el rumbo de sus semestres. Con la Copa Sudamericana y el Torneo Clausura en plena marcha, River Plate y Boca Juniors afrontarán compromisos de altísima exigencia, aunque desde veredas completamente opuestas. En Núñez, Eduardo Coudet camina sobre la cornisa al frente de un equipo urgido de resultados; en La Boca, Rodolfo Arruabarrena busca consolidar el funcionamiento colectivo recurriendo a la dosificación de minutos.
River en la encrucijada: el ultimátum implícito para el ciclo Coudet
La situación en River Plate es sumamente delicada. El conjunto de Núñez atraviesa una fatídica racha de seis derrotas consecutivas que lo mantiene sin sumar puntos ni convertir goles en lo que va del Torneo Clausura, además de haber quedado transitoriamente fuera de los puestos de clasificación a las copas internacionales de la próxima temporada. Frente a este panorama, las alarmas están encendidas y el propio Eduardo Coudet reconoce que el margen de error se redujo al mínimo.
“No soy necio, sé la situación que estamos pasando. Hoy pongo la cara y esto solo se acomoda a partir de los resultados. Si no se dan, no le voy a hacer mal a nadie”, reconoció el “Chacho” tras la última caída ante Tigre. Pese a las dudas del entorno, la dirigencia encabezada por el presidente Stéfano Di Carlo respaldó públicamente al entrenador en conferencia de prensa, asegurando que lo ve “con fuerza y muy apoyado por el grupo”. Sin embargo, la cancha exigirá respuestas inmediatas en una seguidilla sofocante de cuatro partidos en apenas diez días.
El raid del Millonario comenzará este domingo recibiendo en el Monumental a Argentinos Juniors, escolta de la tabla general. Inmediatamente después, la delegación viajará a Bogotá para medirse en la altura frente a Independiente Santa Fe por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana —un cruce que debió ser postergado en su momento debido al terremoto registrado en territorio colombiano—. Apenas cuatro días más tarde, el equipo regresará al país para medirse en casa ante un Vélez Sarsfield que llega invicto, y cerrará la serie continental 72 horas después, nuevamente como local, ante el conjunto cafetero.
En medio del temporal, Coudet contará con algunas novedades positivas en el armado del plantel. La principal expectativa está puesta en el inminente debut de Thiago Almada, quien ya entrena a la par del grupo y se perfila para sumar sus primeros minutos este domingo. Asimismo, Sebastián Driussi acelera los plazos de su puesta a punto para regresar tras superar un desgarro, mientras se aguarda la reinserción de Marcos Acuña y Mauro Arambarri. La recuperación del “Huevo” resulta determinante para el plano internacional, dado que Francisco Ortega no fue inscripto en la lista de la Sudamericana y el plantel no cuenta con otro lateral izquierdo natural anotado. Por su parte, la salida de Matías Viña terminó por caerse, por lo que el uruguayo continuará entrenando junto al grupo de futbolistas apartados.
Boca administra cargas: el plan de Arruabarrena ante Platense
En la ribera el clima es sensiblemente más estable. Tras imponerse por 3-1 ante Recoleta en Parque Patricios por el choque de ida de los octavos de final de la Sudamericana, Boca Juniors dejó bien encaminada la llave continental. No obstante, Rodolfo Arruabarrena prefiere no asumir riesgos innecesarios y apunta a un esquema de rotación inteligente para visitar este sábado a Platense en Vicente López, con la mirada puesta en el desquite del próximo martes en Paraguay.
Conforme con el funcionamiento colectivo que ha mostrado el equipo en el inicio de su segundo ciclo al frente del club, el “Vasco” tiene decidido otorgarle descanso a varias piezas fijas que acumulan un elevado desgaste. En la zona defensiva, Lautaro Di Lollo le cedería su lugar a Nicolás Figal, en tanto que Leandro Lozano saldría para permitir el ingreso de Dylan Gorosito. En el lateral izquierdo, si Lautaro Blanco descansa —tras haber salido en el entretiempo del duelo ante Recoleta—, su reemplazante será Malcom Braida. En la mitad de la cancha, la presencia de Leandro Paredes también se encuentra bajo evaluación debido a la seguidilla de minutos.
En el ataque, el dilema pasa por el momento de Miguel Merentiel. La “Bestia” acumula actuaciones irregulares y le está costando llegar al gol (registra un solo tanto en la serie previa ante O’Higgins), pero la falta de variantes naturales en el puesto lo mantuvo en la alineación titular. Si bien se concretó la llegada del ecuatoriano Enner Valencia, el flamante refuerzo aún no se encuentra al ciento por ciento desde lo físico para ir de arranque. El cuerpo técnico evalúa repartir 45 minutos para cada uno o disponer una alineación sin un nueve de área definido frente al Calamar.
Finalmente, en los extremos, las grandes apariciones juveniles de Tomás Aranda y Leonel Flores le otorgan variantes de desequilibrio al DT. En caso de darles descanso, Arruabarrena cuenta con alternativas de jerarquía para ocupar las bandas, como Alan Velasco —de gran nivel en las últimas presentaciones— o Sebastián Villa.
Diez días cruciales para el mapa futbolístico
Con realidades contrapuestas pero exigencias idénticas en la camiseta, los dos colosos del fútbol argentino ingresan a un tramo determinante. Mientras River se juega la continuidad de su proyecto técnico en una ráfaga de partidos sin margen de error, Boca procura administrar la abundancia para dar el salto de fase en el plano internacional sin descuidar el frente local.