Cuestionamientos a la conducción nacional y propuesta de una nueva plataforma
El antiguo jefe de Estado Eduardo Duhalde evaluó la actualidad política del país de cara a los próximos comicios presidenciales, expresando reparos sobre las formas de conducirse del presidente Javier Milei. Durante su intervención periodística, el veterano dirigente calificó a la administración actual como un esquema signado por el enfrentamiento constante y juzgó desatinado el estilo de gestión adoptado desde la Casa Rosada, instando a un cambio de rumbo para evitar un mayor deterioro del panorama general.
Al examinar el estado de las estructuras partidarias tradicionales, el exmandatario señaló un desgaste generalizado que afecta tanto al espacio gobernante como al justicialismo y al resto de las agrupaciones. Frente a este diagnóstico, confirmó la consolidación del Movimiento Productivo Argentino como espacio electoral propio —nutrido de corrientes radicales y peronistas— para disputar cargos en los tres niveles de gobierno, aclarando que, debido a su edad, descartó de plano postularse al sillón presidencial y optó por asumir un rol de asesoramiento.
Mirada sobre la provincia de Buenos Aires y antecedentes de confrontación
Respecto a las figuras proyectadas para disputar la jefatura del Ejecutivo en 2027, el exgobernador bonaerense respaldó las aspiraciones del actual mandatario provincial, Axel Kicillof. Duhalde destacó la integridad del titular del ejecutivo bonaerense, al tiempo que remarcó la presión económica que el Gobierno central ejerce sobre la administración provincial para condicionar su margen de acción.
Las recientes reflexiones del exmandatario se suman a una serie de cuestionamientos previos vertidos a mitad de año, cuando criticó con dureza el temperamento del Jefe de Estado para el ejercicio del mando. En aquella oportunidad, el referente histórico del peronismo ya había vaticinado un desempeño electoral favorable para su nuevo armado transversal, apostando a concentrar el voto de los sectores productivos y la militancia tradicional de los partidos mayoritarios.