La cumbre del G20 de Finanzas celebrada en la ciudad de Asheville, Carolina del Norte, se convirtió en el escenario geopolítico perfecto para que el gobierno argentino revalide su rumbo económico ante los principales resortes del poder financiero global. Tras concluir las deliberaciones multilaterales, el ministro de Economía, Luis Caputo, trazó un balance altamente favorable de su participación en Estados Unidos, destacando que la Argentina pasó a ser considerada como un “leading case” (caso testigo) a nivel mundial por la magnitud de su consolidación fiscal y la velocidad de su proceso de desregulación.
El viaje de la delegación oficial estuvo marcado por gestos de respaldo explícito por parte de actores centrales del sistema financiero internacional. En ese marco, Caputo mantuvo contactos de alta intensidad con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, y el titular del banco de inversión JPMorgan, Jamie Dimon. Según la visión transmitida por el Palacio de Hacienda, los organismos internacionales y la Casa Blanca observan el experimento argentino con entusiasmo, utilizándolo como un ejemplo de ajuste sin el costo del colapso institucional.
“La Argentina se transformó en un ejemplo para el mundo. Muchos países tienen el problema del déficit, lo reconocen, pero no se animan a hacer lo que se hizo aquí”, argumentó el funcionario tras exponer como orador principal en la sesión dedicada al crecimiento global. En ese contexto, Caputo defendió ante sus pares que, a diferencia de crisis históricas en las que las correcciones derivaron en planes bonex, corralitos, confiscaciones o defaults de deuda, la administración actual ejecutó un reordenamiento profundo de las cuentas públicas resguardando el cumplimiento de los contratos privados y sentando las bases para una reactivación de la actividad económica.
La legitimación del programa libertario tuvo su momento cumbre durante la cena de gala del foro, donde convergeron los ministros de Economía de Francia, Italia, Japón y Polonia. Durante la velada, Bessent elogió sin matices el liderazgo político del presidente Javier Milei y respaldó la continuidad de la estrategia fiscal, una postura que el propio jefe del Tesoro ratificó más tarde ante la prensa acreditada. Para Caputo, esta sintonía política ratifica que Estados Unidos considera la experiencia argentina como un antecedente clave para impulsar reformas estructurales en otras economías golpeadas por el endeudamiento estatal.
Uno de los ejes más llamativos del balance ofrecido por el titular de la cartera económica radica en la distancia entre los debates de la agenda política local y la mirada de los centros de decisión en Washington. Consultado sobre si durante sus reuniones bilaterales con Georgieva o los técnicos del Fondo existió alguna inquietud por el incremento de la morosidad crediticia en el sistema financiero o la evolución de los préstamos en mora, Caputo fue tajante: “No, cero. Créeme, ni una sola pregunta de Georgieva, ni del Tesoro, ni del Banco Mundial”. Para la cúpula de los organismos, las prioridades están concentradas exclusivamente en la disciplina del gasto.
La sólida alianza entre Caputo y la conducción del FMI se mantiene inalterada, habiendo sido determinante la intervención de Georgieva para conceder los waivers sucesivos por el incumplimiento temporario de las metas de acumulación de reservas. Desde el entorno del ministro remarcan que el organismo multilateral no muestra signos de zozobra respecto del programa argentino y da por descontado que el Gobierno cumplirá sin sobresaltos las tres metas del acuerdo en la próxima revisión, apoyado en una paulatina recuperación de la recaudación tributaria observada en los últimos bimestres.
Más allá del frente financiero, la cita en Carolina del Norte adquirió una dinámica singular al incorporar por primera vez la participación activa de líderes del sector privado global para debatir sobre crecimiento, regulación del mercado e impacto de la inteligencia artificial. Tras cerrar su agenda de trabajo con una bilateral a solas con Bessent enfocada en el impacto geopolítico del conflicto en Medio Oriente, el ministro emprendió su regreso a Buenos Aires, con miras a encarar sus próximos compromisos internacionales en la Argentina Week en París y la Asamblea Anual del FMI en Bangkok.