Cientos de miles de personas asistieron este sábado a una misa monumental celebrada en los emblemáticos Campos Elíseos de París, en lo que representó el evento principal de la visita del papa León XIV a Francia.
La multitudinaria convocatoria reflejó un renovado entusiasmo en la primera visita de un pontífice a la capital francesa desde el paso de Benedicto XVI en 2008.
El viaje pastoral coincide con un período decisivo para el catolicismo en el país. A pesar de que la práctica religiosa general experimenta un retroceso, los bautismos de adolescentes y adultos mostraron un notable incremento, alcanzando las 21.386 intervenciones durante este año.
Mensajes sobre la laicidad y la juventud
Durante los actos oficiales, la presencia de la autoridad eclesiástica reabrió discusiones sobre el rol de la fe dentro de una nación oficialmente laica.
Tras su arribo, el sumo pontífice advirtió ante el presidente Emmanuel Macron que el principio de laicidad “no consiste en excluir a la religión del espacio público”.
La concentración en la plaza de la Concordia y las avenidas parisinas alcanzó una cifra estimada de 800.000 fieles. Ante la multitud, el sumo pontífice orientó su homilía hacia los desafíos contemporáneos y reflexionó sobre la “sed de sentido, de verdad y de plenitud que habita en el corazón de cada uno”, instando a no conformarse “con los bienes materiales, con las satisfacciones inmediatas, con estos pequeños ídolos tan numerosos”, al tiempo que definió a las nuevas generaciones como “la Iglesia de hoy”.
Contexto político y atención a la crisis migratoria
La multitudinaria ceremonia religiosa contó con la presencia de destacadas figuras de la política francesa a pocos meses de los comicios presidenciales. Entre los asistentes estuvieron referentes opositoras como Marine Le Pen y los ex primeros ministros Édouard Philippe y Gabriel Attal.
Por su parte, el presidente Emmanuel Macron destacó la jornada en sus redes sociales señalando que “Francia estaba orgullosa de acoger al papa León XIV y esta misa monumental en el corazón de París”.
En paralelo a la agenda litúrgica, el pontífice reforzó el compromiso social de la Iglesia al visitar la Casa Bakhita, un espacio dedicado al refugio de personas desplazadas. Tras el encuentro con los residentes, León XIV definió la labor del centro como un “testimonio” de que es posible “convivir con dignidad y paz”.









