Negativa Judicial a la Prisión Domiciliaria y Tensión en Brooklyn
El escenario legal que atraviesa Cilia Flores en suelo estadounidense sumó un capítulo de fuerte impacto mediático y político. Detenida desde los primeros días de enero tras una operación militar de fuerzas norteamericanas que derivó en la caída del régimen venezolano, la ex primera dama padece un cuadro cardíaco de extrema gravedad en el penal federal de Brooklyn, Nueva York. Así lo confirmó su entorno familiar directo a través de Nicolás Maduro Guerra, quien detalló que su madrastra padece un prolapso que exige una intervención quirúrgica urgente y una etapa de recuperación que resulta inviable bajo las condiciones actuales de reclusión, donde comparte pabellón con decenas de internas.
Pese a los reiterados reclamos presentados por el equipo de defensores para obtener la prisión domiciliaria por razones de salud, la Justicia de los Estados Unidos se mantuvo inflexible. El tribunal a cargo del expediente resolvió rechazar la solicitud de beneficio tras atender las advertencias del ministerio público fiscal, que consideró a la imputada como un peligro procesal y de fuga elevado. Con este panorama, la exfuncionaria deberá continuar privada de su libertad a la espera de la apertura del juicio oral fijado para junio de 2027, donde enfrentará severas acusaciones por presuntos vínculos con el narcotráfico internacional junto a su cónyuge, Nicolás Maduro.
Hipertensión, Cuadros Respiratorios y un Historial de Controversias
La salud de la expresidenta de la Asamblea Nacional sufrió un marcado deterioro a partir del operativo que derivó en su aprehensión. De acuerdo con el testimonio de sus allegados, a sus 69 años comenzó a desarrollar problemas severos de presión arterial e hiperreactividad bronquial. La situación en el centro de detención se volvió aún más compleja semanas atrás cuando un incidente entre reclusas requirió el uso de gas pimienta por parte de la guardia penitenciaria, desencadenando una crisis asmática en la prisionera que reavivó las alarmas sobre su estado físico.
Considerada durante años una figura de máximo peso político en la estructura del poder chavista —donde también ejerció como procuradora general—, Flores ya había quedado envuelta en sonados escándalos judiciales en el fuero estadounidense. El antecedente más directo se remonta al arresto de sus sobrinos en Centroamérica por causas vinculadas al tráfico de estupefacientes, un caso que culminó con severas penas de prisión en tribunales neoyorquinos antes de un intercambio diplomático de prisioneros. Hoy, mientras la expareja presidencial insiste en declararse bajo la condición de prisioneros de guerra, la evolución de sus problemas coronarios promete mantener en vilo el trámite de la causa.