El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas volvió a quedar sin acuerdo este viernes, tras la sexta votación indicativa para elegir al próximo secretario general de la ONU. La costarricense Rebeca Grynspan encabezó la ronda con nueve apoyos, seguida por el argentino Rafael Grossi y la guyana Carolyn Rodrigues-Birkett, con ocho respaldos cada uno.
La novedad estuvo en el formato: por primera vez, los cinco miembros permanentes del Consejo votaron con boletas rojas, mientras que los diez no permanentes usaron boletas blancas. Así, aunque el voto secreto se mantuvo, se conoció que los tres candidatos principales recibieron dos rechazos de potencias con derecho a veto.
Los números de la ronda
Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica y secretaria general de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo), obtuvo nueve votos a favor, cinco en contra y una abstención. Tres de sus apoyos provinieron de miembros permanentes.
Grossi, actual director general del OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica), mejoró su desempeño: pasó de seis a ocho apoyos y redujo sus rechazos de siete a seis. Recibió dos respaldos de potencias, dos rechazos del mismo grupo y una “no opinión” de un miembro permanente.
Rodrigues-Birkett, diplomática guyana y excanciller, también sumó ocho votos favorables y seis negativos. Alcanzó tres apoyos de miembros permanentes y sufrió dos rechazos de ese grupo.
Para ser recomendado a la Asamblea General de la ONU, un candidato necesita al menos nueve votos de los 15 miembros del Consejo y evitar el derecho a veto de cualquiera de las cinco potencias: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido. Después, los 193 Estados miembros suelen ratificar la designación.