El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una nueva proclamación oficial mediante la cual modificó el alcance de los aranceles adicionales del 50% aplicados sobre determinados bienes importados desde Canadá.
La medida, publicada a través de los canales institucionales de la Casa Blanca, introduce una reestructuración inmediata en la nómina de productos afectados: mientras que se excluyen ciertos insumos de las cargas extraordinarias, se incorporan nuevos rubros a partir del próximo viernes 30 de octubre.
Bienes exentos y nuevas categorías gravadas
A partir de la entrada en vigor de la normativa, quedarán formalmente exentos del arancel ad valorem adicional del 50% productos tales como las láminas de madera contrachapada, determinados derivados de papel, cierta maquinaria y equipos de refrigeración, además de cajas y embalajes de origen canadiense.
No obstante, el esquema de penalización aduanera compensará estas bajas sumando otras posiciones al listado: desde la fecha establecida, ciertas válvulas, alfombras, productos de desecho y otros bienes pasarán a tributar la alícuota extraordinaria al momento de ser introducidos para consumo o retirados de almacenes.
En el texto del decreto, la administración estadounidense fundamentó la readecuación técnica al señalar que “la modificación en esta proclamación compensa la carga o desventaja para el comercio de Estados Unidos, es consistente con el interés público y los intereses de Estados Unidos, es requerida por el interés público y servirá mejor al interés público”.
De este modo, la Casa Blanca busca calibrar el impacto económico sobre las cadenas de suministro locales sin resignar el nivel de presión arancelaria general sobre Ottawa.
El trasfondo del conflicto automotriz y las represalias cruzadas
La proclamación presidencial describe la imposición de estos gravámenes como una respuesta directa frente a lo que califica de “discriminación o imposición irracional y desigual” por parte de Canadá en perjuicio de las exportaciones estadounidenses de automóviles y autopartes.
De acuerdo con la mirada del gobierno republicano, las barreras comerciales aplicadas por las autoridades canadienses afectan la competitividad del complejo fabril norteamericano en la región.
El conflicto comercial bilateral se había profundizado el 22 de agosto pasado, cuando Trump aplicó inicialmente aranceles del 50% sobre productos canadienses por un valor estimado en US$ 20.000 millones.
Aquella decisión provocó una rápida reacción de Ottawa, que el 8 de septiembre puso en vigencia aranceles equivalentes sobre las importaciones estadounidenses, consolidando un escenario de fricción que continúa condicionando el intercambio transfronterizo.