La crecida del río Paraná inundó el 40% de Paso de la Patria, obligando a evacuar a 400 familias y tapando las playas. La catástrofe golpea de lleno la temporada turística y la pesca deportiva, motor económico de la localidad.
La crecida del río Paraná inundó el 40% de Paso de la Patria, obligando a evacuar a 400 familias y tapando las playas. La catástrofe golpea de lleno la temporada turística y la pesca deportiva, motor económico de la localidad.

La postal habitual de sombrillas de colores, arena tibia y risas compartidas al caer la tarde se transformó en un silencio amargo. La crecida del río Paraná castigó con furia a Paso de la Patria, tapando paradores enteros y metiéndose sin piedad en los barrios bajos hasta dejar a casi media localidad sumergida. El golpe es tremendo porque desarmó de un plumazo las expectativas para las vacaciones de verano, dejando a la comunidad con la certeza de que el repunte del agua tiró por la borda meses de trabajo y esfuerzo cotidiano.
En las veredas y esquinas del pueblo nadie encuentra consuelo frente al avance del caudal. Alrededor de cuatrocientas familias tuvieron que armar bolsos de apuro, levantar muebles sobre ladrillos y abandonar sus hogares para no quedar atrapadas por la inundación. Cerca del cuarenta por ciento del casco urbano quedó anegado, y lo que más asusta a los lugareños es que los pronósticos meteorológicos no dan tregua: las lluvias río arriba amenazan con seguir engordando la correntada en las próximas semanas. Frente a la emergencia habitacional, los propios vecinos organizaron centros de asistencia comunitaria para juntar bidones de agua de mesa, mercadería seca, ropa de abrigo, repelentes y botiquines básicos, intentando mitigar el drama de quienes perdieron prácticamente todo de la noche a la mañana.
Para entender la magnitud del daño hay que mirar cómo funciona la vida en esta pintoresca villa litoraleña. Con una población fija que apenas ronda los diez mil habitantes estables, el pueblo llega a multiplicar por cinco su gente durante los meses de calor, movilizando una maquinaria de servicios que sostiene al ochenta por ciento de los vecinos de forma directa o indirecta. Sin las franjas de arena de balnearios emblemáticos como Punta Mitre o Pelícano, la temporada estival quedó prácticamente liquidada antes de su inauguración formal. La incertidumbre carcome a gastronómicos, puesteros callejeros y dueños de cabañas, quienes ven cómo el agua tarda apenas horas en subir pero demora meses enteros en retirarse y devolver las condiciones normales.
El parate no solo golpea a quienes alquilan sombrillas o venden minutas al paso; también pegó de lleno en el corazón de la pesca deportiva, el verdadero imán que atrae a fanáticos de todo el continente. Habitualmente, medio centenar de embarcaciones surcan la superficie buscando al legendario tigre de los ríos, generando ingresos millonarios por permisos de captura e insumos de navegación que benefician a guías locales, casas de carnada, estaciones de servicio y hospedajes. Hoy, con los muelles bajo agua y la navegación restringida por la basura flotante que arrastra la corriente, los talleres náuticos y los locales de pesca lucen desiertos, frenando un circuito económico que alimenta a cientos de familias que dependen del pique para subsistir.
Pese a la desolación que provocan las calles cubiertas por el barro y las lanchas amarradas a postes de luz, los referentes de la actividad turística se niegan a bajar los brazos. Desde las entidades comerciales insisten en que muchos complejos y hospedajes ubicados en las zonas altas continúan de pie, con servicios funcionando y listos para recibir a los visitantes que deseen colaborar con la reactivación local. La apuesta de los emprendedores es mantener encendido el motor productivo en aquellos rincones del pueblo que zafaron del desborde fluvial, evitando que el derrumbe de reservas sea total y definitivo.
En las obras en construcción y las residencias de fin de semana que suelen levantar inversores de provincias vecinas como Chaco y Santa Fe, el paisaje actual es de herramientas guardadas y albañiles mirando el río con impotencia. La furia desatada por el fenómeno meteorológico expuso la vulnerabilidad de las riberas, recordándole a toda la región lo implacable que puede ser la naturaleza cuando desborda sus cauces naturales. Mientras las cuadrillas vecinales siguen distribuyendo colchones y comida caliente en los refugios provisorios, en Paso de la Patria nadie pierde la fe de volver a ver sus costas doradas brillando bajo el sol, aunque todos saben que reconstruir lo que el agua se llevó costará lágrimas, paciencia y una ayuda estatal que no puede demorarse más.
Según la autopsia, Tatiana Micaela Fernández murió por asfixia mecánica por compresión y tenía lesiones defensivas. Las cámaras ubicaron a Renato Iván Tabella entrando y saliendo del edificio esa madrugada. Este martes será indagado.
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Tras caer ante Lula, la Justicia prohibió salir de Brasil a Flávio Bolsonaro y le incautó el pasaporte. El senador, cercado por causas de presunto lavado de dinero y quiebras fraudulentas, perderá sus fueros en febrero.
Deben definir los ocho representantes que asumirán el próximo 18 de noviembre.
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