¿Qué pasará con Flavio, el imputado? cancelan sus pasaportes y crece el misterio sobre su paradero

Tras perder el balotaje ante Lula da Silva, el senador brasileño Flávio Bolsonaro, ignoró la orden judicial de entregar sus documentos de viaje en medio de investigaciones por lavado de dinero y corrupción. La Policía Federal activó alertas migratorias mientras se desmienten versiones de una fuga a Estados Unidos vía Iguazú.

El cerco judicial se cierra sobre Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, tras su reciente derrota en el balotaje presidencial frente a Luiz Inácio Lula da Silva. La Policía Federal de Brasil procedió este martes a la cancelación oficial de todos sus pasaportes, luego de que el legislador ignorara el ultimátum de 24 horas fijado por el Supremo Tribunal Federal (STF) para entregar su documentación de viaje.

El escenario desató un intenso hermetismo institucional en toda la región y encendió las alarmas diplomáticas ante un posible intento de fuga. A pesar de los múltiples rumores y versiones cruzadas, fuentes policiales brasileñas aseguraron que “no hay registro formal” de que el parlamentario haya logrado abandonar el territorio nacional a través de pasos fronterizos habilitados.

Un ultimátum judicial ignorado

La crisis se desató la noche del domingo 25 de octubre, escasas horas después de que el candidato conservador cayera en las urnas ante Lula da Silva (48,21% contra 51,79%). Ante el riesgo de fuga, el magistrado del STF, Alexandre de Moraes, emitió un fallo urgente que ordenaba la cancelación preventiva de todos los pasaportes a nombre del senador —incluyendo el de estatus diplomático— y le otorgaba apenas un día hábil para entregar cualquier otro documento de viaje o de múltiple nacionalidad que poseyera.

La medida restrictiva incluyó la estricta prohibición de salir del país y la activación de una alerta roja migratoria en el sistema Sonar, la plataforma informática que controla los desplazamientos internacionales en los aeropuertos y aduanas de Brasil.

La notificación oficial llegó el lunes en plena vía pública, cuando agentes federales interceptaron a Bolsonaro mientras salía de la residencia de su padre (quien actualmente cumple prisión domiciliaria) en Brasilia. En un descargo publicado en sus redes sociales, el excandidato denunció una persecución: “Fue una decisión tomada conforme el resultado de la elección. Una cuestión política. Voy a entregar mis pasaportes y defenderme de esta aberración que es un claro intento de intimidarme”.

El misterio del vuelo desde Iguazú

La tensión alcanzó su punto máximo durante la madrugada del martes, cuando comenzaron a circular fuertes versiones periodísticas que ubicaban a Bolsonaro cruzando clandestinamente la frontera hacia Argentina para abordar un avión privado con destino final a Estados Unidos.

El foco se posó sobre un jet ejecutivo Gulfstream G400 (matrícula argentina LV-JQW, perteneciente a la empresa Baires Fly), que aterrizó el lunes por la noche en el aeropuerto de Puerto Iguazú, en la provincia de Misiones. La aeronave tenía programada su partida internacional hacia Fort Lauderdale, Florida, a las 2 de la madrugada, pero el vuelo se canceló repentinamente debido a la ausencia de uno de sus cuatro pasajeros previstos.

La sospecha de que el asiento vacío correspondía al senador brasileño movilizó rápidamente a las autoridades. Sin embargo, el Gobierno argentino desestimó oficialmente la teoría. La Dirección Nacional de Migraciones emitió un contundente comunicado asegurando que “no registra ingreso alguno de Flavio Bolsonaro a la República Argentina”. Asimismo, detallaron que, tras inspeccionar la aeronave y a su tripulación en Iguazú, “se constató que la documentación de la empresa se encuentra en regla y no se presentó ningún plan de vuelo que incluya a la familia Bolsonaro”.

Alexander De Moraes
Alexander De Moraes

Por su parte, la Policía Federal brasileña rastreó los cruces terrestres y comprobó que el parlamentario tampoco pasó por los controles regulares de Foz de Iguazú.

Las causas que acorralan al senador

El cerco perimetral dispuesto por el juez Alexandre de Moraes responde a dos complejas investigaciones judiciales que tramitan en el STF y que complican el futuro del legislador de cara al final de su mandato en enero de 2027. Ambas causas indagan en presuntos delitos de corrupción, lavado de dinero y tráfico de influencias.

El primer expediente investiga los vínculos financieros de Flávio Bolsonaro con el abogado y empresario Willer Tomaz, quien se encuentra bajo la lupa de la Justicia por movimientos de dinero sospechosos relacionados con el sector de las apuestas deportivas en línea. Según peritajes de la Policía Federal, el senador figuraba como “usuario master” —con permisos de administración total— de una cuenta bancaria perteneciente a la firma Alcazar Holdings, vinculada a Tomaz. A raíz de este hallazgo, el fallo del STF prohibió todo tipo de contacto entre el político y el abogado “por cualquier medio, directo o por interpósita persona”.

La segunda causa que lo acorrala está centrada en el sospechoso financiamiento de Dark Horse, una película biográfica sobre la vida de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. La investigación cobró relevancia cuando se filtraron audios en los que Flávio le solicitaba 134 millones de reales (aproximadamente USD 24 millones) al banquero Daniel Vorcaro, ex dueño del liquidado Banco Master, para solventar el proyecto audiovisual. Ahora, los investigadores buscan determinar la ruta de ese dinero y si los fondos fueron desviados para fines políticos ilícitos.

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