Días después de haber validado el cumplimiento de las metas fiscales y de acumulación de reservas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió sobre el impacto del programa en la actividad productiva y confirmó que acordó con el Gobierno nacional una hoja de ruta centrada en cuatro medidas clave para reactivar la economía y fomentar la creación de empleo.
En su habitual conferencia de prensa desde Washington, la vocera del organismo multilateral, Julie Kozack, destacó los logros obtenidos en materia de contención inflacionaria, pero subrayó que la estrategia debe entrar en una nueva fase. “Existe un entendimiento compartido sobre la importancia de ampliar los avances de la estabilización para conseguir un crecimiento más sólido y generar empleo”, afirmó la funcionaria este jueves.
El diagnóstico de la entidad apunta a que los resultados positivos de la estabilización macroeconómica, elogiados previamente por el staff técnico, deben traducirse en mejoras palpables para la economía real. En ese sentido, Kozack explicó que el programa vigente con la Argentina conserva tres pilares fundamentales: continuar con el sendero de desinflación, fortalecer la resiliencia del país frente a shocks externos e impulsar el crecimiento.
Para lograr este último objetivo, Washington y Buenos Aires delinearon un plan de acción estructurado en cuatro ejes principales:
Impulso al crédito y mercado hipotecario: La primera iniciativa consiste en profundizar los mercados de capitales a nivel local. El objetivo es ampliar las alternativas de financiamiento disponibles, respaldar la inversión privada y sostener la demanda interna. Según la visión del Fondo, resulta vital mejorar las condiciones crediticias para que tanto las empresas como las familias puedan acceder a recursos destinados a invertir, producir o financiar proyectos.
Mayor flexibilidad laboral: El segundo eje aborda el mercado de trabajo, buscando una mayor flexibilización para favorecer la contratación en el sector privado. La vocera del FMI remarcó la importancia de este punto para que la expansión de la economía tenga un correlato directo en los puestos formales. “Esto será realmente importante para garantizar que los beneficios del crecimiento se traduzcan en puestos de trabajo”, señaló.
Avance en concesiones de infraestructura: Como tercera medida para apuntalar el nivel de actividad, el FMI destacó la necesidad de ejecutar las concesiones de infraestructura y obras viales adjudicadas recientemente. Aunque Kozack no brindó detalles sobre proyectos específicos, incluyó su implementación como una de las prioridades estratégicas acordadas con el equipo económico.
Inversiones estratégicas vía RIGI: El cuarto y último punto se basa en facilitar y acelerar la ejecución de los desembolsos bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La portavoz del organismo destacó que, en el marco de este esquema, ya se aprobaron proyectos por más de US$ 70.000 millones. La materialización de estas iniciativas de gran escala conforma el núcleo de la agenda que el FMI considera imprescindible para vigorizar el crecimiento estructural.
“Argentina debe mantener el rumbo con políticas sólidas y, al mismo tiempo, ampliar los beneficios alcanzados”, advirtió Kozack. Y concluyó: “La prudencia macroeconómica sostenida, junto con reformas que respalden la inversión, el financiamiento y la creación de empleo, debería ayudar a la Argentina a fortalecer su resiliencia y alcanzar un crecimiento más sólido y duradero con el tiempo”.
Acuerdo técnico, reservas y los próximos pasos
Las declaraciones de la vocera se dan en el marco de la confirmación del acuerdo a nivel técnico (Staff Level Agreement) alcanzado esta semana sobre la tercera revisión del programa. Este entendimiento allana el camino para un desembolso de US$ 900 millones, el cual deberá ser discutido y aprobado formalmente por el Directorio Ejecutivo del FMI a principios de diciembre.
El organismo no escatimó en elogios hacia la administración de Javier Milei. Calificó como “impresionantes” los resultados obtenidos en medio de un contexto global que se tornó más complejo. Entre los hitos celebrados, resaltó que se logró que las reservas internacionales netas superaran en US$ 4.000 millones la meta que estaba prevista para fines de junio, garantizando que se continuarán los esfuerzos para reforzar aún más esas tenencias.
De cara al futuro, “las autoridades acordaron mantener la disposición para acceder a los mercados internacionales de capitales cuando las condiciones lo permitan y activar líneas de crédito contingentes según sea necesario”, detalló el FMI, pidiendo esfuerzos para extender los plazos de vencimiento de la deuda.
En cuanto al plano fiscal, el acuerdo ratificó que la disciplina de las cuentas públicas seguirá siendo la principal ancla. El Gobierno se comprometió a sostener un superávit primario del 1,4% del PBI en 2026 y una meta similar en 2027, en sintonía con las proyecciones trazadas en el proyecto de Presupuesto enviado al Congreso, cuyo tratamiento legislativo aún está pendiente.
Finalmente, la hoja de ruta subraya la necesidad de fortalecer el manejo de liquidez, mejorar la transmisión de la política monetaria y acompañar un proceso de remonetización gradual de la economía bajo un esquema de expansión “prudente” del crédito interno.