El misterio en torno al paradero de Agustín Randazzo, el argentino de 51 años desaparecido tras el trágico choque de trenes en la provincia española de Toledo, suma un nuevo capítulo marcado por la incertidumbre. El diseñador Roberto Piazza, amigo cercano del pasajero, reveló que el hombre fue rescatado del tren y recibió asistencia médica en el lugar, pero desde ese momento se perdió todo rastro sobre su destino sanitario.
El siniestro ferroviario, que ya dejó un saldo de 69 muertos y decenas de heridos, involucró a la formación en la que Randazzo viajaba por motivos laborales desde Madrid hacia Sevilla. “Él iba en el tren en el vagón 8, que fue el más afectado”, relató Piazza en diálogo con LN+, y precisó que ese coche se encontraba justo detrás del que ocupaba Ana Martina Conte Grand, la joven sanjuanina de 32 años que falleció a causa del impacto.
Según la información que maneja el círculo íntimo, el argentino “salió despedido” durante la colisión. “Adentro del vagón no está. Lo sacaron del vagón, lo atendieron y lo derivaron. Se sabe que fue atendido por enfermeros o médicos en el lugar. Desde ahí no se sabe más nada, no lo encuentran en ningún lado”, explicó el diseñador. Ante la falta de datos, la familia teme que esté internado como “NN” o incomunicado en algún centro de salud periférico: “No se sabe si lo llevaron a un hospital de un pueblo zonal, porque en Madrid no está”.
La búsqueda desesperada, que incluye campañas en redes sociales, es encabezada por el hermano de Agustín, Jorge, y su pareja, Sergio. Piazza contó que las autoridades locales solo les confirmaron que Randazzo fue asistido y presuntamente derivado hacia la región de Castilla-La Mancha, pero denunció que el sistema se encuentra colapsado y no les brindan respuestas concretas.
Randazzo reside en España desde hace más de veinte años y se dedica al área de la cibernética y las comunicaciones. En medio del dolor por la desaparición de quien definió como una “persona excelente”, Piazza apuntó duramente contra las causas de la tragedia: “No fue un error de que estaban rotas las vías, fue un error humano, un imbécil que dio una mala orden”.