AFA vs. River, Di Carlo vs. Tapia: una pelea que nadie sabe cómo seguirá luego del Superclásico

Lo que hace un año era amor puro, en poco tiempo se convirtió en odio. La tensión entre River y la AFA escaló a límites impensados y guerra es un lugar donde los protagonistas decidieron acomodar sus intereses. Pero esto tiene una historia que explica todo y que, por sobre todo, advierte lo que puede …

Por Leonardo Peluso

Vayamos al principio, a la calma que antecede a esta tempestad. Luego de tres períodos presidenciales de River, de Rodolfo D’Onofrio y Jorge Brito, a los tiros con la AFA y, en especial, con Chiqui Tapia, la llegada de Stefano Di Carlo invitó a pensar en una tregua. El joven presidente de River había tejido un vínculo personal con Tapia y desde la AFA miraban como un aliado.

Incluso desde lo personal había empatía. Los dos crecieron sin chofer ni mensualidades paternas, los dos tuvieron que ayudar a sus familias, los dos juntaron el mango para llegar a fin de mes y los dos tuvieron que usar sus habilidades para crecer en un mundo sin herencias: Di Carlo lo hizo estudiando, Tapia con una pelota. Llegaron adonde llegaron y construyeron sus poderes curtiendo sus propios cueros. Algo de eso hubo en ese buen feedback.

Pero también gestos: Tapia fue a la asunción de Di Carlo y el presidente de River participó de la primera conferencia del Superclásico con jugadores a fines de 2025. River decidió volver al comité ejecutivo con buenas intenciones y todo parecía estar encaminado, pero las circunstancias, el contexto y sobre todo las acciones lo cambiaron todo.

Desde River anotaron varios sucesos y pensaron que los estaban tomando por boludos: los fallos arbitrales en los dos Superclásicos, en la Bombonera y el Monumental, que ganó Boca; la final con Belgrano, donde interpretaron en contra de River; y dos determinaciones de la AFA en las que no participó River y se enteró en el momento: la Copa Anual a Central y el paro o lockout que suspendió la fecha por el tema de las denuncias judiciales contra Tapia.

La ruptura

La acumulación desbordó la copa de la paciencia y River y Di Carlo dijeron basta. Se fueron de la AFA y la vuelta al Comité Ejecutivo la hicieron con un proyecto de renovación, denunciaron en el comunicado post despedida de Messi la mala organización, se sacaron la foto con la Bruja Verón, no votaron a favor del nuevo torneo, brillaron por su ausencia en la conferencia de prensa antes del clásico y Di Carlo hizo declaraciones desde la ventanilla de un auto unos días antes del Boca-River. A todo eso, la AFA y sus interlocutores, subieron la apuesta y la ruleta de quien la tiene más grande se llenó de fichas.

Pero para entender mejor esta pelea hay que ver el contexto, ya que no es lo que pasa, sino por qué pasa.

Qué ven desde River

Desde River sospechan que hay una tendencia muy fuerte para que este año Boca debe ganar casi todo. Advierten una decisión de ciertos grupos de poder y de la propia AFA que, como quieren bloquear el regreso del macrismo, deben ayudar a Riquelme. Por acto reflejo, el perjudicado es River. Entonces, en Núñez infieren: “Una necesidad de ellos la resuelven con nosotros y encima pagamos la cuenta, no vamos a ser el pato de la boda de su fiesta”.

Qué ven desde la AFA

Desde la AFA elucubran que Rodolfo D’Onofrio, qestá usando a Di Carlo como linterna de sus actos de acomodador para ser presidente, y agregan supuestos contactos del Gobierno nacional dentro de River. “No se bancan que un negro barrendero les maneje el poder a todos estos CEO de empresas”, braman entre esos campos. Y recuerdan que dos personas fueron contra la AFA: Macri y Passarella cuando dos, a su modo, perdieron.

Entonces se suma otro gran tema al que pasó y al porqué pasó. Es más bien cómo sigue y, sobre todo, si va a escalar y por ahora no hay indicios de que alguno vaya a bajar la guardia.

River sabe que muchos clubes piensan igual, pero entiende que los principios vuelven a las mesas del buffet cuando llega fin de mes y hay que pagar sueldos. Pero también sabe que con esta pelea tiene un modo de explicar que sí las cosas en el fútbol no funcionan es por la AFA y los árbitros. Al menos hasta que haga cuatro goles y no le importe si le interpretan con el var la invalidez de uno o dos. El tema es que esto último por ahora no pasa y no pasa desde hace tres años y la resistencia siempre tiene un límite aunque los hinchas siguen insultando a Tapia.

La AFA sabe que nunca pierde porque nunca juega y los resultados —los buenos y los malos— se los llevan los clubes. Por eso no tiene que medir si la pelota entra o no. Para eso están los mundiales y llegaron a dos finales. Tiene, además, atados con doble cordel y el de simular a casi todos los que votan, así que tampoco sufre por el apoyo. Pero tener a River en contra —en especial a este River de un poder económico e institucional nunca visto en su historia— lo asume como una alerta constante que desgasta y erosiona el poder. Hoy las tensiones también se disputan en otros ámbitos.

En fin, los dos entienden que es una pelea inconveniente, pero por ahora, para los dos, es aún más inconveniente sentarse en la mesa de la tregua porque creen que la grieta todavía los fortalece.

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