Críticas de Melconian al impacto real de los cambios en la legislación de trabajo

Carlos Melconian advirtió que la reforma laboral fracasará sin crecimiento económico que rompa el estancamiento. Señaló que el debate es obsoleto, pues la alta informalidad y el desinterés juvenil por el empleo registrado anulan el impacto de la ley.

Carlos Melconian

La media sanción obtenida en la Cámara Alta para el proyecto de modernización laboral no parece convencer a todos los sectores técnicos. El economista Carlos Melconian analizó la iniciativa oficialista y manifestó sus dudas respecto a la utilidad práctica de la norma en el actual escenario macroeconómico. Para el ex titular del Banco Nación, la discusión parlamentaria corre el riesgo de volverse irrelevante si no se aborda primero el estancamiento productivo que afecta a la Argentina desde hace más de una década.

El crecimiento económico como condición necesaria

Durante una entrevista concedida a TN, el especialista subrayó que ninguna modificación en los contratos de trabajo tendrá éxito por sí sola si el país no logra salir del ciclo de estanflación. Según su visión, el foco del Gobierno debería estar puesto en reactivar la actividad general, ya que sin un horizonte de expansión, las empresas no incrementarán su plantilla independientemente de las leyes vigentes. Advirtió que, con una inercia inflacionaria que aún condiciona el poder de compra y las negociaciones salariales, el panorama futuro podría estancarse en un tono “gris” si no se percibe un alivio genuino en la economía real.

El desinterés de las nuevas generaciones por el empleo formal

Otro de los puntos centrales del análisis de Melconian fue la brecha cultural existente entre la legislación propuesta y las aspiraciones de los trabajadores más jóvenes. Señaló que gran parte del universo laboral, que hoy supera el 50% de informalidad, ya no busca el modelo tradicional de dependencia registrada. Explicó que muchos jóvenes perciben los aportes jubilatorios como un tributo sin retorno y el sistema de salud como una prestación innecesaria por su edad, lo que genera una desconexión total con los incentivos que ofrece la reforma.

Un debate que podría resultar estéril

Finalmente, el economista sentenció que el debate actual ha quedado desactualizado frente a las nuevas modalidades de tareas y la realidad social. Consideró que la reforma “va a la nada” debido a dos razones fundamentales: la incapacidad del sistema para romper el freno económico y el hecho de que la mitad de la población activa se mueve bajo reglas de flexibilidad que la ley no alcanza a capturar. Advirtió, además, que esta falta de cobertura previsional y sanitaria en el presente derivará inevitablemente en una crisis social de magnitudes considerables cuando la actual generación joven envejezca o enfrente problemas de salud.

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