El Gobierno nacional endureció su postura frente a la empresa FATE tras el anuncio de su cierre. El Jefe de Gabinete de la Nación, Manuel Adorni, afirmó que la compañía arrastra dificultades financieras desde hace 20 años y vinculó la decisión con un intento de interferir en la agenda legislativa actual. Para el funcionario, la medida resultó llamativa por producirse simultáneamente con la discusión de la modernización laboral en el Parlamento.
Adorni criticó directamente al titular de la firma, Javier Madanes Quintanilla, a quien calificó como un empresario habituado a operar en mercados protegidos sin competencia real.
Según el ministro, el Poder Ejecutivo aborrece las conductas de quienes intentan obtener ventajas mediante vínculos con estructuras políticas del pasado. En la misma línea, la senadora Patricia Bullrich manifestó que la situación deficitaria de la planta es conocida hace décadas y cuestionó la oportunidad elegida para el cese de operaciones.
Defensa del rumbo económico
El Poder Ejecutivo descartó que el escenario cambiario afecte la competitividad de las industrias consolidadas. El Jefe de Gabinete sostuvo que el país superó la fase de emergencia y destacó el récord alcanzado en las exportaciones argentinas.
Ante las consultas sobre el valor de la divisa, el funcionario ratificó la libertad de mercado y señaló que no existen datos técnicos que demuestren un atraso en el tipo de cambio oficial.
Referentes de la gestión nacional admitieron que ciertos sectores industriales padecen la transición hacia una economía promercado. Sin embargo, contrastaron este panorama con la expansión registrada en la minería, la construcción y la agroindustria durante el último período.
La administración central confía en que la combinación entre la reforma laboral y el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) generará un entorno propicio para el empleo de calidad.