La industria tecnológica global recibió este jueves un mensaje contundente desde la cúpula de Block, la empresa de pagos digitales liderada por Jack Dorsey. En una nota interna que se viralizó rápidamente, el empresario confirmó el despido de más de cuatro mil personas, justificando la medida en la necesidad de adaptar la estructura de la compañía al avance de la inteligencia artificial (IA). Lejos de ser un movimiento defensivo por crisis financiera, la acción de Block fue celebrada por Wall Street con una suba del 23% en sus acciones durante el after-hours.
La carta de Dorsey se apoya en tres ejes que ya generan debate en los directorios de todo el mundo. El primero destaca los buenos resultados financieros de la empresa; el segundo aborda cómo la IA está cambiando la ejecución de tareas; y el tercero lanza una advertencia cruda: la IA no solo acelera el trabajo, sino que en muchos casos lo reemplaza de forma definitiva. “Prefiero llegar allí honestamente y en mis propios términos que ser forzado a hacerlo de forma reactiva”, sentenció Dorsey, sugiriendo que el resto de las corporaciones seguirán este camino en el corto plazo.
Block no es la única firma en tomar este rumbo. En lo que va de 2026, el sector tecnológico ya suma 26.000 empleos eliminados, una tendencia que se consolidó en 2025 con gigantes como Amazon, Salesforce y Duolingo citando “eficiencias de IA” para justificar recortes masivos. Sin embargo, analistas de la revista Harvard Business Review y consultoras como Gartner advierten sobre el fenómeno del “AI washing”: empresas que utilizan la IA como una coartada moderna para ocultar despidos motivados por sobrecontratación pospandémica o presión de márgenes.
Un dato inquietante que surge de investigaciones recientes de la firma Forrester indica que el 55% de los empleadores que despidieron personal por IA reportan arrepentimiento, al descubrir que las herramientas actuales aún no poseen las capacidades que pretendían sustituir. Esto ha derivado en “recontrataciones silenciosas”, muchas veces bajo la modalidad de offshore y con salarios reducidos, evidenciando que la transición tecnológica está siendo utilizada para licuar costos laborales más que para una mejora real en la productividad.
La advertencia de Dorsey apunta a una reconfiguración del empleo sin precedentes. Mientras la Generación Z —la más capacitada para operar con estas herramientas— encuentra cada vez menos posiciones de entrada debido a la automatización de tareas básicas, el agotamiento en los empleados que permanecen en sus puestos aumenta. La IA parece estar cumpliendo la promesa de elevar la productividad, pero el costo humano se traduce en una intensificación del ritmo de trabajo y una desaparición acelerada de los roles tradicionales en el mundo de los negocios.