La inercia inflacionaria continúa desafiando las metas del Gobierno. Durante el segundo mes del año, los informes de alta frecuencia elaborados por el sector privado coinciden en que la inflación de febrero no mostrará una baja considerable. Mientras que consultoras como Analytica proyectan un 2,8%, otras como Eco Go sitúan el indicador entre el 2,9% y el 3%, lo que marcaría incluso una leve aceleración. Este escenario complica la hoja de ruta del Ministerio de Economía, que busca alcanzar un índice cercano a cero para mediados de año tras cinco meses consecutivos de tendencia alcista.
El principal motor de este sostenimiento de precios se encuentra en el sector de alimentos y bebidas. Según la consultora LCG, aunque el monitoreo de la última semana de febrero mostró cierta estabilidad, la inflación mensual promedio en alimentos trepó al 4,2%. El informe destaca un dato alarmante: rubros críticos como carnes y bebidas representan el 45% de la canasta y registran subas superiores al 5% mensual. A pesar de una leve caída puntual en el precio de la carne tras 15 semanas de aumentos, su incidencia sigue empujando el índice general hacia arriba.
Por su parte, los registros de Econviews en supermercados detectaron subas del 1,3% solo en la tercera semana del mes, con las carnes liderando con un 4,4%. La dispersión de precios es notable, ya que mientras los productos frescos y las verduras muestran incrementos de dos dígitos en términos anualizados, los panificados y bebidas presentan ajustes más moderados. Esta dinámica refleja una alta sensibilidad social, dado que los aumentos más agresivos se concentran en los productos de consumo masivo que integran la canasta básica.
El debate sobre la medición oficial también sumó tensión tras la salida de Marco Lavagna del Indec. El Gobierno decidió postergar la actualización de la metodología del IPC, que planeaba reemplazar la estructura de consumo del año 2004 por la de 2017/2018. Expertos señalan que, de haberse aplicado el cambio, la inflación de enero habría sido menor al 2,9%, debido a que la nueva fórmula reduce el peso de los alimentos pero aumenta la ponderación de los servicios públicos. Sin embargo, el ministro Luis Caputo ratificó que no habrá cambios metodológicos hasta que la desaceleración de precios se consolide de forma definitiva.