El periodista, Beto Casella, rompió el silencio sobre los pormenores que rodearon la salida de Tamara Pettinato de su programa en El Nueve. Según el conductor, el desenlace profesional no fue producto de un despido formal, sino de una profunda falta de entendimiento tras la viralización de imágenes de la panelista en el sillón presidencial de la Casa Rosada junto al exmandatario Alberto Fernández.
El episodio, que se instaló rápidamente en la agenda política y mediática nacional, generó un clima de tensión interna que Casella calificó como insostenible. El comunicador detalló que el impacto social del video, sumado a la sensibilidad colectiva tras la crisis sanitaria, colocó al programa en una posición de vulnerabilidad que afectó el ambiente del equipo de trabajo.
Diferencias en la gestión del conflicto
Casella relató que la crisis se agudizó cuando Pettinato regresó al ciclo tras la difusión de las imágenes. Según su testimonio, la panelista mantuvo una actitud de normalidad que contrastaba con la gravedad del debate público.
El conductor señaló que la ausencia de disculpas o de una asunción del impacto negativo hacia el programa generó una incomodidad creciente en la producción y entre sus propios compañeros.
Ante esta situación, el presentador admitió haberle sugerido a la integrante del panel que se ausentara por unos días para permitir que la presión mediática disminuyera. Sin embargo, esta propuesta fue el punto de quiebre definitivo: Pettinato interpretó la sugerencia como una baja definitiva del programa, lo que derivó en el cese inmediato de su participación y en mensajes donde ella manifestó sentirse maltratada.