El conflicto legal por la expropiación de YPF en 2012 sumó un capítulo de relevancia institucional en los tribunales de Nueva York. El Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ) formalizó un pedido para intervenir en la audiencia oral prevista para el próximo 16 de abril.
Esta acción representa un respaldo a la postura argentina frente a las órdenes de ejecución dictadas por la jueza Loretta Preska, quien dispuso el traspaso del 51% de las acciones de la compañía a los demandantes.
La intervención del gobierno estadounidense se produce bajo la figura de amicus curiae. Los delegados federales argumentaron que obligar a un Estado soberano a transferir sus activos estratégicos podría generar un daño irreparable y vulnerar leyes internacionales de inmunidad.
En términos procesales, la Procuración del Tesoro de la Nación, encargada de la defensa argentina, cedió cinco de sus 20 minutos de exposición para que los representantes de la administración de Trump presenten sus argumentos ante el tribunal.
Los frentes del litigio
Argentina enfrenta una condena de primera instancia que la obliga a pagar 16.100 millones de dólares a los fondos Burford Capital y Eton Park. Esta cifra, que devenga intereses anuales del 5,42% desde septiembre de 2023, ya acumula un adicional de aproximadamente 2.000 millones de dólares.
Mientras se aguarda una resolución sobre el fallo de fondo, la audiencia de abril se centrará en tres apelaciones específicas que impactan directamente en el patrimonio estatal.
El primer punto en disputa es la orden de entrega de las acciones (turnover). El segundo eje refiere al proceso de discovery, mediante el cual los demandantes exigen acceso a comunicaciones privadas de funcionarios actuales, como el ministro de Economía, Luis Caputo, y el secretario de Finanzas, Pablo Quirno.
Finalmente, se tratará la presentación de la organización Republic Action for Argentina (RAFA), que solicita investigar presuntos hechos de corrupción en el ingreso original del Grupo Petersen a la petrolera.