Crimen en Caballito: un profesor apareció asesinado en su casa

Efectivos policiales hallaron a David Walter Aguirre, de 55 años, maniatado y con un trapo en la boca dentro de su departamento. Un empleado administrativo realizó el alerta tras ingresar al domicilio, donde no detectaron accesos forzados.

David Walter Aguirre era profesor en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Foto: esp.david.aguirre.

El hallazgo se produjo este miércoles alrededor de las 14:15 en un edificio de la calle Hidalgo al 375, en el barrio porteño de Caballito. La víctima, identificada como David Walter Aguirre, se desempeñaba como docente en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y director de carrera en la Universidad de Flores (UFLO).

La víctima yacía en la habitación principal de la unidad del primer piso, que también funcionaba como oficina administrativa de su consultora de ciberseguridad.

César David Tintilay, empleado de Aguirre, ingresó al departamento con sus propias llaves y encontró al docente acostado en el piso, sujeto con precintos y con una mordaza.

Tras el llamado al 911, personal del SAME constató el fallecimiento en el lugar. La Fiscalía Criminal y Correccional N°59, bajo la tutela del Dr. Hernández, junto a la División Homicidios de la Policía de la Ciudad, asumieron las tareas periciales para determinar la mecánica del hecho.

Trayectoria y perfil profesional

Aguirre poseía una extensa carrera académica y empresarial. Desde 2011, dictaba Planeamiento a Largo Plazo en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y participaba en el programa UBA XXII, brindando educación universitaria en la Unidad Penal N°2 de Devoto.

En el ámbito privado, ejercía como CEO de la firma Fenikso desde noviembre de 2024. Allegados y antiguos alumnos lo describieron en redes sociales como un profesional comprometido y de trato ameno, destacando su rol como guía en procesos de tesis y su constante actividad en consultoría educativa.

Líneas de investigación

Los peritos observaron que los ambientes del departamento estaban revueltos, aunque las puertas y ventanas permanecían intactas, sin signos de violencia externa.

Esta particularidad orientó las primeras sospechas hacia un posible encuentro de la víctima con una persona conocida o contactada previamente, quien habría ingresado al domicilio con el consentimiento de Aguirre durante la noche del martes.

El hecho se produce en un contexto donde las estadísticas oficiales de la Ciudad de Buenos Aires registraron 78 homicidios durante el año 2025. Según el último reporte del Mapa del Delito, la tasa de asesinatos se ubicó en 2,5 por cada cien mil habitantes, con una prevalencia de casos derivados de riñas o venganzas.

La Justicia aguarda ahora los resultados de la autopsia para confirmar si los golpes detectados en el cuerpo o la obstrucción de las vías respiratorias fueron la causa fehaciente del deceso.

Sin embargo, la muerte de un docente reconocido por su labor en contextos de encierro y en la educación superior abre interrogantes sobre la seguridad en el ámbito privado y la vulnerabilidad ante encuentros casuales. ¿Lograrán las cámaras de seguridad del edificio identificar a quién acompañó a Aguirre en sus últimas horas, o el caso se sumará a las complejas estadísticas de crímenes en departamentos cerrados?

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