La Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) presentó un informe técnico donde analizó la capacidad de expansión del riego en el país. Actualmente, la superficie bajo riego alcanza los 2,1 millones de hectáreas, cifra que representa apenas el 5% del área cultivable nacional.
El relevamiento determinó que existe un potencial para incorporar 5,4 millones de hectáreas adicionales, lo que elevaría el total a 7,5 millones bajo este sistema de producción controlada.
Buenos Aires y Córdoba encabezaron las proyecciones de crecimiento. Según el documento, la aplicación de tecnología hídrica en estas jurisdicciones permitiría obtener 3 millones de toneladas adicionales de maíz, un millón de soja y 800 mil de trigo.
Otras provincias como Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y la región del NEA también mostraron viabilidad técnica para diversificar sus esquemas productivos y mitigar el impacto de las sequías recurrentes.
Eficiencia tecnológica y transición energética
Antonella Semadeni, economista de la institución, explicó que el uso de riego de precisión permite una aplicación exacta del recurso hídrico mediante monitoreo constante.
Los sistemas eléctricos destacaron en el informe por su eficiencia, ya que consumen un tercio de la energía en comparación con los motores a gasoil. En regiones sin acceso a la red eléctrica trifásica, el estudio planteó la integración de paneles solares como una alternativa sustentable para alimentar los equipos.
La inversión estimada para la instalación de sistemas de pivotes eléctricos rondó los US$2.000 por hectárea. A cambio, los rendimientos proyectados mostraron saltos significativos: en territorio bonaerense, el maíz podría aumentar su productividad en un 85% y la soja en un 62%.
En el caso de Córdoba, la disponibilidad de agua permitiría la siembra de trigo en áreas donde anteriormente la variabilidad climática hacía inviable el cultivo.