Lunes negro en los mercados: el petróleo superó los u$s100 y hunde las bolsas globales

El precio del crudo superó los 100 dólares por la guerra en Oriente Próximo, provocando derrumbes en las bolsas asiáticas y caídas en Wall Street. El desplome del Nikkei y el Kospi refleja el temor global a una inflación persistente.

La apertura de la semana financiera ha estado marcada por un sentimiento de pánico en los parqués internacionales. El recrudecimiento de la violencia en Oriente Próximo, con ataques estratégicos a infraestructuras vitales como plantas de desalinización en Baréin y depósitos de crudo en Teherán, disparó el precio del barril de Brent y del WTI por encima de la barrera de los 100 dólares. Esta escalada, no vista en niveles similares desde el inicio del conflicto en Ucrania en 2022, ha generado una reacción en cadena que comenzó en Asia y ya golpea los indicadores de Wall Street.

Descalabro en los índices asiáticos y pacíficos

Las plazas bursátiles de la región Asia-Pacífico fueron las primeras en reflejar el temor de los inversores ante el encarecimiento de la energía. El Nikkei 225 de Tokio encabezó las pérdidas con un desplome del 5,2%, arrastrado por la vulnerabilidad de la economía nipona a los costes de importación de hidrocarburos. En Seúl, el Kospi sufrió un revés aún más severo del 6%, mientras el Gobierno surcoreano hacía llamamientos a la calma para frenar la especulación en el mercado de divisas.

Aunque con menor intensidad, los mercados chinos también se tiñeron de rojo. El Hang Seng de Hong Kong retrocedió un 1,6% y el índice de Shanghái un 0,7%, en un contexto donde Pekín ha condenado formalmente los ataques contra objetivos civiles, intentando mediar para estabilizar una zona crucial para su propio suministro energético.

Wall Street bajo presión y el retorno del fantasma inflacionario

La onda expansiva del conflicto ha llegado rápidamente a Nueva York. Los contratos a futuro de los principales indicadores estadounidenses —S&P 500, Dow Jones y Nasdaq— muestran descensos que superan el 1%, tras un cierre de domingo aún más turbulento. Esta debilidad se suma a los datos negativos de empleo conocidos el viernes pasado, configurando un escenario de “tormenta perfecta” para la economía de Estados Unidos.

Analistas financieros advierten que, más allá de la volatilidad inmediata, el verdadero peligro reside en la persistencia de estos precios. Un petróleo caro durante semanas o meses podría reactivar la inflación a escala mundial, obligando a los bancos centrales a mantener políticas restrictivas y dificultando el crecimiento económico global. Mientras tanto, el dólar se fortalece nuevamente como activo de refugio, mientras los operadores macroeconómicos vigilan con cautela si el crudo ha tocado techo o si la “sirena de incendio” energética seguirá sonando con más fuerza.

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