Con un auditorio desbordado y ovaciones de pie, Javier Milei disertó este lunes en la Universidad Yeshiva de Nueva York en uno de los actos más simbólicos de su gira por Estados Unidos. El presidente llegó acompañado por la secretaria General Karina Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el canciller Pablo Quirno. El operativo de seguridad fue de máxima escala: la policía custodiaba los accesos exteriores y el servicio secreto estadounidense revisaba mochilas y escaneaba a todos los asistentes.
Al ingresar al recinto, los estudiantes se pusieron de pie y corearon “Pre-si-den-te, pre-si-den-te”. Milei respondió con un “Hola a todoooos” antes de iniciar una disertación que se extendió por casi dos horas.
El rector de la universidad, el rabino Ari Berman, presentó al mandatario argentino destacando que “representa una voz distintiva en la política económica contemporánea, impulsando cambios estructurales a escala nacional”, y señaló que su visita se produce “en un momento en que el liderazgo económico tiene implicaciones globales”.
Irán, “nuestro enemigo”
En plena escalada del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, Milei no dejó lugar a dudas sobre su posicionamiento geopolítico. “Yo me siento orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo”, afirmó ante la audiencia.
Sobre Irán, el presidente fue directo: “Nos han metido dos bombas, una en la AMIA y otra en la Embajada de Israel. Por lo tanto, son nuestros enemigos. Pero además tengo una alianza estratégica con Estados Unidos e Israel”.
En la misma línea, defendió la gestión internacional de Donald Trump: “Trump ha cerrado ocho conflictos, ha trabajado de manera conjunta con Israel y hoy se ve con claridad lo que está pasando en Irán. No tengo ninguna duda que Estados Unidos e Israel saldrán victoriosos de esta situación”. También mencionó que esta dinámica “seguirá cortándole el financiamiento a países como Cuba o Venezuela, que se dedicaban a expandir el terror”.
Economía, moral y política
La segunda parte de la disertación se apoyó en el último discurso de Milei en el Foro de Davos. El presidente defendió la relación entre moral y política, rescató la filosofía griega y romana como base de los valores de Occidente, y lanzó una de sus frases más aplaudidas de la noche: “No vale todo por ganar un voto. Maquiavelo ha muerto, y es momento de enterrarlo”.
Sobre su experiencia de gobierno, aseguró: “Pueden hacer un ajuste del 30% del gasto público en un mes y aún así ganar las elecciones por escándalo”, atribuyendo ese resultado a actuar con justicia. Y reiteró una de sus posturas más radicales en materia fiscal: “Los impuestos son un robo. Nadie los paga voluntariamente, lo hacen a punta de pistola”.
El cierre fue al estilo de siempre: “Viva la libertad, carajo”, ante una nueva ovación del auditorio.