El veterinario Juan Pérez, integrante de la Clínica Canina La Plata, registró un alza del 30% en las atenciones por cuadros de conjuntivitis. Esta patología consiste en la inflamación de la mucosa que recubre el interior de los párpados y la parte blanca del globo ocular. El fenómeno impactó a ejemplares de diversas edades, aunque mostró mayor incidencia en entornos citadinos donde proliferan agentes irritantes.
Sintomatología y señales de alerta
Dueños de mascotas identificaron el problema tras observar un enrojecimiento persistente en la zona ocular. Los animales manifestaron un lagrimeo constante acompañado de secreciones que variaron entre tonalidades blanquecinas, amarillas o verdosas. Asimismo, los caninos presentaron parpadeo frecuente y buscaron frotar su rostro contra superficies para aliviar la picazón.
La hinchazón de los tejidos circundantes y una marcada sensibilidad ante la luz completaron los cuadros clínicos reportados. Estos signos aparecieron de forma unilateral o afectaron a ambos ojos simultáneamente, lo que dificultó la visión normal de los ejemplares afectados.
Factores de riesgo en el entorno
Bacterias y virus encabezaron los diagnósticos principales en los centros veterinarios. No obstante, la exposición a irritantes comunes como el polvo, el polen o productos de limpieza agravó la situación en áreas metropolitanas. Los traumatismos menores, provocados por el rascado excesivo ante la molestia inicial, derivaron en complicaciones secundarias en varios pacientes.
Razas braquiocefálicas, como el bulldog o el pug, exhibieron una vulnerabilidad superior debido a la exposición natural de sus ojos. Por otra parte, especialistas advirtieron que la secreción ocular suele asociarse a cuadros respiratorios más complejos, como el moquillo, lo que obliga a una revisión integral de la salud animal.