El intercambio comercial argentino registró en febrero de 2026 un superávit de US$ 788 millones, lo que significó un incremento de US$ 513 millones respecto al mismo mes del año anterior.
Sin embargo, este resultado positivo ocurrió en un contexto de contracción generalizada. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el intercambio total —suma de exportaciones e importaciones— alcanzó los US$ 11.137 millones, una disminución interanual del 7,2%.
La caída de las importaciones, que alcanzó los dos dígitos, compensó la menor performance de las ventas al exterior. Las compras totales sumaron US$ 5.174 millones, una reducción del 11,8%. El organismo técnico precisó que este descenso se atribuyó a una disminución del 14,9% en las cantidades físicas, a pesar de que los precios subieron un 3,7%.
Impacto en la producción e inversión
Casi todos los rubros de importación mostraron retrocesos. Los bienes de capital bajaron un 17,6%, mientras que las piezas y accesorios para dichos bienes retrocedieron un 24,9%.
Los especialistas asocian estas cifras a un menor nivel de inversión y falta de dinamismo productivo. El rubro de combustibles y lubricantes lideró las bajas con un 36,8%.
En contrapartida, las exportaciones totalizaron US$ 5.962 millones, lo que representó una caída del 2,9%. Aunque los precios internacionales favorecieron al país con un alza del 4,4%, las cantidades despachadas cayeron un 7,1%. Las manufacturas de origen industrial (MOI) crecieron un 8,6%, pero el complejo sojero sufrió un deterioro del 30,4%, afectado por menores volúmenes de harina y aceite de soja.