La resistencia del peso frente al sacudón cambiario global

El peso argentino se apreció 1% pese a la inestabilidad global por la guerra en Irán, desmarcándose de otras monedas emergentes. El Banco Central mantiene sus compras de divisas, utilizando la calma del dólar como ancla para frenar la inflación.

El panorama financiero internacional se ha visto convulsionado por el conflicto bélico en Irán, provocando un encarecimiento del crudo y el debilitamiento de la mayoría de las divisas de mercados emergentes. No obstante, la moneda argentina ha logrado esquivar esta tendencia generalizada. Mientras el dólar se fortalecía frente a una canasta de monedas desarrolladas y golpeaba a economías vecinas, el peso local registró una apreciación cercana al 1% desde finales de febrero. Esta dinámica permitió que el tipo de cambio mayorista perforara la barrera de los $1.400, posicionando al país en una situación de excepcionalidad cambiaria en medio de la crisis externa.

El contraste con la región y el avance de la inflación en dólares

A diferencia de lo ocurrido en Argentina, otras naciones experimentaron retrocesos significativos en sus signos monetarios. El real brasileño y el peso mexicano sufrieron depreciaciones que oscilaron entre el 1,2% y el 2,7%, mientras que el rublo ruso fue el más castigado con una caída superior al 6%. En el plano local, este fortalecimiento del peso ocurre en un contexto donde el costo de vida no cede, manteniendo registros mensuales próximos al 2,9%. Esta combinación de un dólar a la baja y precios en ascenso ha derivado en un encarecimiento de la Argentina en términos de moneda extranjera, acumulando una apreciación real del 10% en lo que va del presente ciclo.

La intervención del Banco Central y el debate sobre el cepo

Para contener una caída aún más pronunciada de la divisa estadounidense, la autoridad monetaria ha mantenido una postura compradora agresiva, acumulando divisas por más de USD 3.600 millones en el primer trimestre. Pese a sumar USD 132 millones en la última rueda, las reservas totales no logran despegar debido al impacto negativo del desplome en el valor del oro. Ante este escenario de exceso de oferta de dólares, diversos analistas sugieren que sería el momento oportuno para flexibilizar las restricciones cambiarias. Sin embargo, el Ministerio de Economía mantiene su cautela y rechaza por ahora el fin del cepo, priorizando la estabilidad del billete verde como una herramienta central para frenar la inercia inflacionaria.

Proyecciones económicas y el rol del dólar como ancla

El equipo económico apuesta a que la calma en el mercado de cambios actúe como un freno para la suba de precios generalizada que se arrastra desde el año pasado. El interrogante principal de los operadores reside en el dato inflacionario de marzo; existe la duda de si perforará el techo del 3% o si habrá que esperar hasta el mes próximo para visualizar una desaceleración concreta. Por el momento, la estrategia oficial se concentra en usufructuar la firmeza de la moneda doméstica para estabilizar las expectativas, confiando en que el alivio de las tensiones en Medio Oriente termine por consolidar este sendero de normalización financiera.

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