La intolerancia, la descalificación, el insulto y la promoción del odio hacia quienes piensan diferente son incompatibles con los valores de la democracia.
La intolerancia, la descalificación, el insulto y la promoción del odio hacia quienes piensan diferente son incompatibles con los valores de la democracia.

Por Ricardo Alfonsin, ex diputado nacional de la UCR
Hoy se cumplen 50 años del golpe de Estado que dio comienzo a la última dictadura cívico-militar argentina. Los horrores vividos durante ella, los juicios llevados a cabo desde la transición democrática hasta la fecha, la tarea de instituciones como las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, la literatura, las investigaciones y los trabajos realizados sobre aquella horrible experiencia nos han permitido tomar conciencia de lo intrínsecamente perversas y crueles que son las dictaduras.
Sin perjuicio de la necesidad de cultivar siempre la memoria de lo vivido para evitar que esa conciencia se desvanezca, permítanme, en esta ocasión, referirme a lo que es uno de los principales desafío político hacia adelante: detener la amenaza que Milei representa para la democracia.
En 2023 advertíamos que un eventual triunfo de Milei en las elecciones presidenciales entrañaba serios riesgos para la democracia. Y no era una advertencia arbitraria. Había muchas razones que la justificaban.
Milei no cree en la democracia. Sus conductas son un claro síntoma de ello. La intolerancia, la descalificación, el insulto y la promoción del odio hacia quienes piensan diferente —sean políticos, empresarios o periodistas— son incompatibles con los valores de la democracia. Diría que en Milei el autoritarismo no es circunstancial, sino constitutivo.
Tampoco su principales inspiradores creen en la democracia. Lo han escrito. Sostienen que es imposible que la economía funcione bien en un sistema democrático. Y, en algún sentido, tienen razón: el capitalismo salvaje, que es lo que Milei y sus referentes entienden por “buen funcionamiento de la economía” -de ahí que no pocos grandes empresarios lo acompañen-, no puede sostenerse mucho tiempo en democracia.
La realidad nos ha dado la razón. La deriva autocrática del presidente Milei es cada vez más clara. Y, si no la ha profundizado, es porque no están dadas las condiciones subjetivas: la sociedad posee aún anticuerpos democráticos. Pero intentará debilitarlos. La deslegitimación de la democracia es uno de los capítulos de su batalla cultural. Y, si gana las elecciones, la va a acelerar.
No digo que se puedan repetir las experiencias del pasado. No necesariamente. Los regímenes autoritarios y las autocracias pueden asumir distintas formas, pero de democráticas no tienen nada. Salvo lo que el autócrata quiera.
Es obvio que, para aventar las amenazas que Milei representa para la democracia, es necesario evitar su reelección. Puede que para 2027 existan datos que indiquen que tal reelección es improbable. Ojalá. Pero también puede que las cosas no sean así. Y, en ese caso, las fuerzas auténticamente democráticas deberían asumir la responsabilidad de definir entre sí una estrategia que permita asegurar un resultado que impida su reelección. Ningún interés partidario puede estar por encima de la necesidad de preservar la democracia. Espero que esta vez no se repita el error de 2023. Sería imperdonable.
Para terminar, que no me digan que esta es “una propuesta anti”, “una propuesta por la negativa”. Nada más lejos de ello. Esta es una propuesta por la positiva, en defensa de la República y la democracia, de sus derechos y sus valores.
Hacia adelante hay otro desafío. Es el que tiene que ver con la necesidad de saldar las deudas que la política mantiene con la democracia social. Tan importante como el anterior. Pero más difícil.
Thomas Tuchel justificó sus cambios tácticos en la derrota de Inglaterra contra Argentina por el Mundial. El DT alemán calificó el desenlace como “esperar la muerte” ante la presión albiceleste y asumió la responsabilidad total por la eliminación.
El dirigente radical Ernesto Sanz no descartó postularse a la presidencia y propuso refundar la alianza opositora con la UCR, el socialismo y la Coalición Cívica. Además, equiparó los métodos del mileísmo con los del kirchnerismo.
Rectores expusieron en el Congreso que el proyecto de Presupuesto asigna $7,3 billones a las universidades frente a los $11 billones requeridos. Advirtieron que el desfasaje de casi $4 billones compromete el pago de salarios y la apertura institucional.
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Lula defenderá la soberanía brasileña en la ONU y responderá a las acusaciones de Donald Trump sobre el combate al crimen organizado. El pronunciamiento ocurre en plena campaña electoral, con la seguridad pública como eje central del debate.
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El secretario general de la ONU exigió regulación global y coordinada frente a los riesgos de la inteligencia artificial. Advirtió que las rivalidades geopolíticas no deben sacrificar la seguridad para ganar ventaja en el desarrollo de estas tecnologías.