El escenario político argentino sufrió un fuerte cimbronazo esta semana. Tras el triunfo oficialista en las legislativas de 2025, la hegemonía de La Libertad Avanza (LLA) en los sondeos parece haber encontrado un techo. Según el último informe de la consultora Trends, el peronismo/kirchnerismo, con Axel Kicillof a la cabeza, logró superar a Javier Milei en intención de voto por primera vez en lo que va de 2026.
El estudio, realizado sobre 2.000 casos a nivel nacional entre el 29 y el 31 de marzo, revela una caída estrepitosa del oficialismo. En solo un mes, LLA pasó de aventajar al peronismo por 15 puntos (43% a 28%) a quedar dos puntos por debajo (35% contra 37% del espacio de CFK y Kicillof).
El escenario de Balotaje: Kicillof al frente
La encuesta de Trends también midió un posible enfrentamiento directo entre el Presidente y el Gobernador bonaerense de cara a las presidenciales de 2027. Por primera vez en la serie histórica de la consultora, Kicillof prevalece con un 45% frente al 42% de Milei.
Este dato es particularmente sensible para la Casa Rosada, ya que hasta febrero Milei retenía una ventaja de 8 puntos en este mismo mano a mano. La pérdida de apoyo parece estar directamente ligada a la percepción de una economía que no despega y a los recientes escándalos de corrupción que salpican al entorno presidencial, como el caso de los créditos hipotecarios y las investigaciones patrimoniales.
Terceras fuerzas y el desafío oficialista
El sondeo también ubica a Provincias Unidas (el bloque de gobernadores liderado por Llaryora y Pullaro) con un modesto 4%, mientras que un 15% de los consultados elegiría “otro espacio”. Este fraccionamiento de la oposición “dialoguista” no ha impedido que el peronismo absorba parte del desencanto social con las medidas de ajuste.
Ante este panorama, el Gobierno se ve forzado a intentar un cambio de agenda urgente. La narrativa de la “motosierra” y el equilibrio fiscal empieza a mostrar signos de agotamiento frente a una sociedad que demanda resultados palpables en sus bolsillos. Aunque falta más de un año para el inicio formal de la campaña, los números de marzo encienden las alarmas en el despacho de Karina Milei.