La capital de Pakistán es hoy el epicentro de la diplomacia mundial, aunque el clima es de extrema fragilidad. Con un feriado público anunciado de urgencia y una “zona roja” de 3 kilómetros custodiada por fuerzas de élite, Islamabad espera la llegada de las delegaciones encabezadas por el vicepresidente norteamericano, JD Vance, y el titular del parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf.
Los puntos de fricción que amenazan el diálogo
A pesar del alto el fuego vigente, el intercambio de acusaciones ha puesto en duda la efectividad de la cumbre antes de que los negociadores se vean las caras:
El estrecho de Ormuz: Donald Trump criticó duramente a Teherán por mantener bloqueada la vía fluvial por donde circula el 20% del crudo mundial. El precio del barril Brent ya escaló a 97 dólares. “Ese no es el acuerdo que tenemos”, advirtió el mandatario.
El factor Líbano: Irán exige que Israel detenga sus bombardeos sobre Hezbollah como condición para negociar. Solo el viernes, ataques israelíes en el sur del Líbano mataron a ocho miembros de las fuerzas de seguridad locales.
Presos y activos: EE. UU. pedirá la liberación de sus ciudadanos detenidos en Irán, mientras que el régimen islámico reclama el desbloqueo de sus activos financieros en el exterior.
“Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, estamos dispuestos a tender la mano. Si intentan jugarnos una mala pasada, el equipo no será tan receptivo”, sentenció JD Vance antes de partir hacia Pakistán.
Una cumbre de alto nivel en “zona roja”
El operativo de seguridad en Islamabad obligó al desalojo de hoteles de lujo y al despliegue de la Fuerza Aérea paquistaní para escoltar el avión de la delegación iraní. Por el lado estadounidense, la comitiva incluye nombres de peso del círculo íntimo de Trump, como Steve Witkoff y Jared Kushner, lo que refleja la prioridad que la Casa Blanca le otorga a este posible acuerdo.
Sin embargo, las agencias de prensa iraníes sugieren que el diálogo está “suspendido” de facto mientras continúen los ataques del “régimen sionista” en Beirut. La discrepancia principal radica en si la tregua actual incluye o no el territorio libanés; mientras Pakistán afirma que sí, Washington e Israel sostienen que los combates contra Hezbollah son independientes del pacto con Teherán.
El fantasma nuclear
Más allá del cese de hostilidades inmediato, el futuro de la región depende del programa atómico iraní. Washington busca retirar las reservas de uranio enriquecido de Irán para evitar la fabricación de armas nucleares, un punto que Mohammad Eslami, jefe nuclear de Teherán, calificó como “innegociable” para la soberanía de su país.
Con más de 3.000 muertos en Irán desde el inicio de la guerra y una economía global asfixiada por los costos energéticos, la cumbre de este sábado en Islamabad representa la última oportunidad para evitar un conflicto de escala impredecible.