-Legislador, participando hoy en este Summit donde se discute el futuro de las inversiones en Argentina, ¿cuáles considera que son las ventajas competitivas que Córdoba debe potenciar para seguir siendo un polo de atracción para las empresas de capitales estadounidenses en los próximos años?
–Lo principal sería eliminar los impuestos regresivos y distorsivos que destruyen y desincentivan la producción y el crecimiento, que son: Ingresos Brutos en primer lugar, Sellos en segundo lugar, reordenar la forma del cálculo del impuesto inmobiliario y ahí tenés prácticamente el 40% de la recaudación propia. Entonces, eliminando y corrigiendo esos impuestos regresivos y distorsivos vas a tener un incentivo a la producción y a la inversión. Lo segundo es achicando el tamaño del Estado, eliminando las funciones innecesarias y sobre todo aquellas que carecen de un control preventivo en materia del gasto, como son las agencias. Y después, en tercer lugar, pero lo más importante, es garantizando la seguridad y la justicia, porque no puede haber inversión ni crecimiento ni ahorro de largo plazo con inseguridad jurídica y con una delincuencia que cada vez se muestra con mayores grados de impunidad.
-Siguiendo con lo que nombraba recién, recientemente se ha dado un paso importante con la ley que prohíbe los cuidacoches o llamados “naranjitas”. ¿Cómo cree que este tipo de medidas que buscan mayor orden y seguridad en la vía pública impactan en la percepción de seguridad jurídica y calidad de vida que demandan tanto los ciudadanos como los sectores productivos?
–El vínculo entre seguridad y economía es total y absoluto, al punto que sin seguridad no hay economía. Nadie puede ni estudiar una carrera de largo plazo si no sabe si le van a robar sus cosas, si va a sufrir un accidente él o alguien de su familia, si va a haber una ruptura no sancionada de un contrato, de un acuerdo, de un convenio. Entonces, sin un Poder Judicial que cumpla y haga cumplir las leyes y la Constitución, y sin una fuerza policial que sobre todo actúe con carácter preventivo frente al crimen —el más complejo, el organizado, y la violencia callejera cotidiana— no hay posibilidad de crecimiento económico.
En tema naranjitas, resta nuestro proyecto de prohibición absoluta. Lo que se avanzó fue en un endurecimiento de las penas hacia los que siempre existieron: naranjitas ilegales. Nosotros creemos que hay que terminar con la discriminación entre legales e ilegales e ir por una prohibición total y absoluta porque el servicio de cuidar los coches ya lo solventamos los pagadores de impuestos mediante la recaudación pública para la policía, que es la única institución que tiene el conocimiento y las facultades para combatir el delito y, por lo tanto, cuidar los automóviles como uno de los bienes más valiosos que tenemos los cordobeses. Lo que sí celebramos y es un gran avance es la aprobación del proyecto de ley de nuestra autoría para prohibir a los limpiavidrios, porque también suponen una dificultad en el tránsito y por lo tanto en el comercio. Pero lo fundamental es terminar con los naranjitas, porque eso es lo que más daña a sectores clave como el sector turístico, el sector salud, el sector gastronómico y el de los grandes espectáculos. Todos estos sectores se ven afectados por el auge descontrolado de los llamados naranjitas o cuidacoches.
-Entonces, alineado con lo que decía el presidente Milei, ¿dirías “afuera” a los naranjitas?
–Sí, sin ninguna duda.
–Dr. Hernández Maqueda, en un evento que celebra la sinergia entre países y sectores, ¿qué rol cree que debe jugar la Legislatura de Córdoba para facilitar el camino a los emprendedores y empresas, reduciendo la burocracia sin perder de vista el control institucional?
–Sí, tenemos que volver a lo que dijimos en un principio: la Legislatura es la garantía de respeto a los derechos fundamentales, que son libertad, propiedad y vida. Es la única institución que puede reglamentar —no limitar ni restringir— reglamentar armónicamente el ejercicio de los derechos constitucionales. Entonces, hay que derogar todas las leyes que facilitan las expropiaciones; hay que derogar todas las leyes innecesarias que generan regulaciones que complican la vida diaria de los cordobeses e insistir con el achicamiento de la burocracia.
-Más allá de las reformas que ya ha impulsado con éxito, como hablábamos de su proyecto aprobado para la prohibición de los limpiavidrios, ¿cuáles son los ejes principales de su agenda para lo que queda del año?
–Sí, nuestra agenda de transparencia e institucionalidad es fundamental. En Córdoba tenemos que expandir la posibilidad de los fiscales y jueces de combatir los delitos llamados de corrupción, que ese es uno de nuestros primeros proyectos; mejorar el acceso a la información pública y avanzar en una agenda muy fuerte en materia de transparencia electoral con la reglamentación de las PASO. Córdoba ha tenido una única alternancia desde 1983; tenemos que favorecer la posibilidad de la alternancia para que no haya un abuso por la permanencia de un mismo partido en el gobierno durante décadas. Necesitamos una provincia administrada por circunstanciales dirigentes que cumplen una función y después regresan al sector privado.