Cada 17 de abril, el mundo brinda con una copa de Malbec. Pero detrás de su color profundo y su elegancia actual, se esconde una historia que luce en su gran adaptación al suelo argentino que roza lo milagroso.
Cada 17 de abril, el mundo brinda con una copa de Malbec. Pero detrás de su color profundo y su elegancia actual, se esconde una historia que luce en su gran adaptación al suelo argentino que roza lo milagroso.

Aunque hoy lo sentimos tan nuestro como el tango, el Malbec tiene su cuna en el sudoeste de Francia, en Cahors. Allí, en tiempos de reyes y templarios, ya era un vino de culto. Sin embargo, su destino final estaba marcado a miles de kilómetros de distancia, en el Cono Sur.
La llegada del Malbec a nuestra región no fue un accidente, sino el resultado de una búsqueda de excelencia. En la década de 1840, Chile comenzó a mirar a Francia para profesionalizar su vitivinicultura, y fue allí donde figuras como Michel Aimé Pouget —un agrónomo francés exiliado tras el golpe de Estado de Napoleón III— empezaron a experimentar con variedades europeas en las quintas normales.

Durante su exilio en Chile, Domingo Faustino Sarmiento, amigo de Pouget, quedó impactado por el modelo de la Escuela Normal de París y lo replicó en Santiago, Chile.
Al regresar a la Argentina se lo propuso al entonces gobernador de Mendoza, Pedro Pascual Segura y la idea empezaba a materializarse.
Si hoy celebramos el 17 de abril, es gracias a la creación de la Quinta Normal Agronómica de Mendoza en 1853.

Aquel día histórico, se presentó el proyecto ante la Legislatura mendocina para fundar esta casa de estudios, marcando el punto de partida oficial de la vitivinicultura moderna en el país. Bajo la dirección técnica de Pouget, quien cruzó la cordillera cargada de plantas y semillas, el Malbec encontró en Mendoza su lugar en el mundo.

El Malbec demostró una plasticidad asombrosa: se arraigó en el desierto mendocino, trepó a las alturas de Salta, desafió los vientos de la Patagonia y hoy se asoma incluso al Atlántico.
Beber un Malbec hoy es mucho más que un análisis sensorial; es una experiencia que embotella paisajes. En cada copa hay:

En su lugar de origen, Burdeos, con base tradicional en Cahors, el Malbec no iba a ninguna parte. Allí se expresa como una uva suave y jugosa que produce un vino adorablemente oscuro, muy aromático.
Tras décadas de ser un secreto bien guardado para el mercado interno, el Malbec inició a finales del siglo XX su “camino de vuelta”.
Es Argentina que lo rescata del olvido y marca un paradigma en el panorama global del vino: lo planta extensivamente hasta posicionarlo como “insignia del país”.
Gracias al impulso de nuestra industria vitivinícola, el Malbec revela todo su potencial: versatilidad, elegancia y opulencia. Sin dudas una de las innovaciones más impactantes de los últimos veinte años.

Este varietal inmigrante exploró y se adaptó de manera sobresaliente a los terroirs de las diferentes regiones del país. Hoy, beber un Malbec es una experiencia que contiene paisajes, dedicación y el trabajo de miles de personas.
En consonancia con el resto del mundo, nuestro país cuenta con Denominación de Origen Controlada (DOC) en regiones clave: legislación que protege el nombre de la zona y obliga a mantener los más altos niveles de calidad. Un hito fundamental es el Malbec Luján de Cuyo, que ostenta el orgullo de ser la primera Denominación de Origen de toda América.
Más allá de los mercados internacionales y los puntajes de los críticos, el Malbec ha sellado un pacto inquebrantable con el consumidor local. En Argentina, elegir Malbec es una tradición; es el acompañante indiscutido de nuestras reuniones, el regalo que nunca falla y el emblema que elegimos renovar en cada brindis.
Hoy, el Malbec es nuestro embajador. Es la prueba de que, con visión, trabajo y un suelo generoso, una uva puede cruzar océanos para transformarse en el símbolo de toda una identidad.
¡Salud por el Malbec!
Representantes de ambos gobiernos mantuvieron en Estados Unidos su primer encuentro de alto nivel desde 1993. Tras dos horas de diálogo, las delegaciones pactaron una agenda para buscar un alto el fuego y estabilidad regional.
El índice de precios al consumidor alcanzó el 3,4% en marzo y marcó el registro más alto del año. Javier Milei admitió su disconformidad con la cifra, que acumula un alza interanual del 32,6% y suma diez meses sin descensos.
Los resultados forenses revelaron una violencia extrema detrás del crimen del niño de cuatro años en Comodoro Rivadavia. Los peritos identificaron que el edema cerebral fatal fue provocado por maniobras de sacudidas violentas y no por caídas accidentales.
En un encuentro con líderes del sector privado, el Ministro del Interior destacó el impacto de las reformas estructurales, el auge de la minería en el norte y la necesidad de una reforma tributaria que involucre a gobernadores e intendentes.
En el marco del AmCham Summit 2026, los máximos referentes de la industria minera en el país coincidieron en que Argentina se encuentra ante una oportunidad histórica.
El INDEC confirmó que el IPC subió 0,5 puntos porcentuales respecto al mes anterior, impulsado por el aumento de combustibles y la estacionalidad educativa. El Gobierno apuesta a una fuerte desinflación a partir de abril.
La rutina doméstica y el agotamiento digital desplazan la intimidad. Especialistas advierten que la falta de pasión no suele ser falta de amor, sino un exceso de previsibilidad y una desconexión provocada por el estrés y las pantallas.
En una jornada de fuerte optimismo financiero, el tipo de cambio retrocedió en los bancos y el indicador de JP Morgan se ubicó en 517 unidades. El mercado reacciona positivamente a la liquidación del agro y a las compras del Banco Central.