La Presidencia de Taiwán anunció este martes la suspensión del viaje oficial que el mandatario Lai Ching-te tenía previsto realizar al Reino de Eswatini. La decisión ocurrió después de que tres naciones africanas retiraran, de forma inesperada, las autorizaciones para que el avión presidencial cruzara sus espacios aéreos.
Pan Meng-an, secretario general de la Oficina Presidencial, calificó el incidente como un hecho sin precedentes en la diplomacia internacional. Según el funcionario, la revocación de permisos por parte de Seychelles, Mauricio y Madagascar respondió a una supuesta coerción económica ejercida por Pekín para aislar al gobierno de la isla.
Posturas encontradas en África
La respuesta de los gobiernos africanos involucrados fue inmediata. Aline Morel, jefa de protocolo de Seychelles, explicó que la decisión se tomó bajo los procedimientos de no reconocer la soberanía de Taiwán. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Madagascar ratificó que su diplomacia solo reconoce “una sola China” y que el uso de su espacio aéreo es una decisión soberana.
En contraste, el presidente chino, Xi Jinping, mantuvo este mismo martes una reunión en Pekín con el mandatario de Mozambique, Daniel Chapo. Aunque los medios estatales chinos no mencionaron el incidente con el vuelo taiwanés, Xi reafirmó su compromiso con el desarrollo del continente africano y el fortalecimiento de los lazos políticos regionales.