El gobierno de Irán advirtió este jueves que responderá con ataques de gran escala contra posiciones de Estados Unidos si la administración de Donald Trump decide reanudar las operaciones militares en la región. El anuncio ocurrió en el marco de la conmemoración del Día Nacional del Golfo Pérsico, donde el líder supremo, Mojtaba Khamenei, ratificó la intención de mantener el control sobre el estrecho de Ormuz.
El factor económico global
La parálisis en esta arteria marítima, por donde transita una quinta parte del petróleo y gas mundial, generó una volatilidad extrema en los mercados. El crudo Brent alcanzó picos de 126 dólares antes de estabilizarse en torno a los 113 dólares. Esta fluctuación responde a los informes sobre una sesión informativa que recibirá el presidente estadounidense para evaluar nuevos ataques destinados a forzar una negociación.
Paralelamente, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, alertó sobre las consecuencias de una obstrucción prolongada. Según el funcionario, de mantenerse el cierre del estrecho, el crecimiento económico global se verá comprometido, impulsando la inflación y aumentando el riesgo de pobreza.
Diplomacia bajo fuego
A pesar de la retórica belicista, existen canales de mediación activos. El gobierno de Pakistán intenta acercar posiciones sobre un acuerdo nuclear iraní que postergue el debate hasta el fin de las hostilidades.
Por su parte, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, mantuvo conversaciones con el presidente Masoud Pezeshkian para asegurar el tránsito seguro de buques comerciales.
Pezeshkian condicionó el retorno a la vía diplomática a un cambio de comportamiento por parte de Washington. Mientras tanto, empresas tecnológicas como Amazon reportaron daños en sus infraestructuras en los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, estimando que la recuperación de sus servicios en la nube tardará meses.