En medio de la tormenta judicial que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito, Manuel Adorni reapareció en un canal de streaming libertario. Con un tono que osciló entre la victimización y la advertencia, el jefe de Gabinete evitó dar detalles técnicos sobre sus bienes, amparándose en que sus palabras podrían “obstruir el trabajo de la Justicia”.
Frases destacadas de la entrevista:
Sobre la causa: “No me importa la carnicería mediática en la que me metieron”.
Sobre Bullrich: “Pato es una fenómena… el spoileo es porque todos sabían que iba a presentar la declaración”.
Sobre el Presidente: “Yo soy un pedazo de Milei; pegarme a mí es pegarle a él por abajo del cinturón”.
La gestión: “La gestión es divertida y sentís que podés hacer un montón de cosas”.
Entre la “lealtad” de Milei y el “apriete” de Bullrich
Adorni buscó capitalizar el respaldo público que le brindó Javier Milei, quien aseguró que el funcionario no dejaría su cargo. “Él jamás ejecutaría a una persona que considera honesta”, afirmó conmovido. Sin embargo, el clima de tensión interna asomó cuando fue consultado por Patricia Bullrich, quien le exigió presentar su declaración jurada de inmediato. Aunque la calificó de “fenómena”, admitió que el manejo público de la ministra sobre su patrimonio “se podría charlar”.
Pese a la insistencia, el funcionario no puso fecha a la presentación de sus activos, limitándose a decir que lo hará “lo antes posible”. Cabe recordar que la justicia investiga la compra de un departamento, refacciones millonarias en efectivo en un country y viajes de lujo que no coincidirían con sus ingresos declarados.
Amenazas de acciones legales y sospechas de traición
Visiblemente molesto por la difusión de sus gastos, el jefe de Gabinete endureció el discurso hacia la prensa y la oposición. “Voy a actuar jurídicamente con quienes me hayan ofendido”, sentenció, sugiriendo que las denuncias son parte de un sistema de la “vieja política” que busca interferir en su vida privada.
En un pasaje enigmático, Adorni habló de una “traición” vinculada a un periodista que originalmente iba a viajar con él —con pasajes listos— en uno de sus polémicos traslados, sugiriendo que tiene información que revelará cuando concluya el proceso judicial. “Todo el dolor y el padecimiento no va a quedar en silencio”, amenazó.
El “bien” contra el “mal”
Para cerrar, el funcionario apeló a una retórica moralista para explicar las denuncias por los vuelos en avión privado y el crecimiento de sus activos. Según su visión, los cuestionamientos son irrelevantes frente a la agenda pública: “¿Vos pensás que no hay cosas más importantes que el avión ese?”.
Finalmente, alineado con la mística oficialista, definió la situación como una batalla espiritual. “Esto es para dañar al Presidente porque, evidentemente, el Presidente hace el bien y esto lo hace el mal”, concluyó, reafirmando su intención de permanecer en el cargo pese a la interpelación que solicita la oposición en el Congreso.