La investigación por presunto enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni sumó un capítulo explosivo. El expediente judicial ya cuenta con la reconstrucción de los chats de WhatsApp que el jefe de Gabinete mantuvo con Matías Tabar, el contratista que remodeló su casa en el country Indio Cua. Según la documentación, el funcionario intentó influir en el testimonio del constructor ofreciéndole su “apoyo” y el contacto de sus propios abogados antes de la declaración.
Claves del intercambio:
El monto: Tabar confirmó bajo juramento gastos por US$ 245.000 en efectivo.
La maniobra: Adorni intentó persuadir al testigo afirmando que “todo esto es político”.
El quiebre: El contratista cortó el diálogo por consejo legal: “No tenemos que tener más comunicación; vamos a contar la verdad”.
“Sabés que podés contar conmigo”
De acuerdo con la reconstrucción del expediente a la que accedió La Redacción, Adorni inició el contacto de manera informal tras su paso por el Congreso. Sin embargo, la charla derivó rápidamente en la inminente citación judicial. “Che, quería hablar con vos por el tema de la declaración”, escribió el funcionario, para luego añadir: “Sabés que podés contar conmigo para lo que necesites. Tenés todo mi apoyo. Te van a estar llamando de mi equipo. El abogado”.
Fuentes judiciales señalan que Tabar se sintió intimidado por el ofrecimiento, lo que lo llevó a consultar a un abogado penalista particular. En un segundo intercambio, el constructor fue tajante al rechazar la asistencia del jefe de Gabinete, marcando un límite definitivo que hoy el juez Ariel Lijo analiza como una posible conducta irregular para obstruir a la Justicia.
La “cascada” de la polémica y los honorarios
Durante su declaración ante el fiscal Gerardo Pollicita, Tabar no solo aportó los chats, sino que detalló el alcance de las obras que duraron diez meses. Entre las excentricidades, describió la construcción de una cascada en la piscina y otras refacciones de lujo. Del total de los 245 mil dólares pagados presuntamente en efectivo, 40 mil correspondieron a honorarios profesionales del equipo técnico.
Para blindar su testimonio, el contratista entregó su teléfono celular para ser peritado, lo que permitiría a los investigadores recuperar fotos, audios y facturas que acreditarían el flujo de dinero. Esta evidencia contradice la versión del entorno de Adorni, que intentó descalificar al constructor tildándolo de “militante” para restarle credibilidad.
El respaldo de Milei y la valla judicial
Pese a la gravedad de los mensajes incorporados, Javier Milei salió en defensa de su ministro coordinador, acusando al testigo de falso testimonio y vinculándolo con el kirchnerismo. No obstante, en los tribunales de Comodoro Py descartan que la declaración de Tabar sea mendaz, dado que fue respaldada con documentación y registros de comunicación.
La causa entra ahora en una etapa crítica. Con los chats como prueba de un intento de condicionamiento, la figura de Adorni queda doblemente comprometida: por un lado, por la incapacidad de justificar el origen de los fondos para las obras; por el otro, por el uso de su lugar de poder para intentar silenciar a un testigo clave en una investigación penal en curso.