Fernández Delgado inició su mandato constitucional 2026-2030 en una ceremonia realizada en el Estadio Nacional. Ante delegaciones internacionales y ciudadanos, la mandataria se convirtió en la segunda mujer en la historia del país en ocupar la jefatura de Estado, tras el periodo de Laura Chinchilla (2010-2014).
El traspaso de poderes destacó por un movimiento administrativo inédito: el presidente saliente, Rodrigo Chaves Robles, se integró de inmediato al nuevo equipo de trabajo como ministro de la Presidencia y de Hacienda.
Durante su discurso de casi 30 minutos, la jerarca se definió como la “heredera del cambio” y aseguró que su gestión multiplicará los resultados de la administración anterior.
Fernández enfatizó que su política se basará en la ejecución y la rendición de cuentas, distanciándose de lo que denominó “políticos añejos”. Asimismo, garantizó el respeto a la división de poderes, aunque advirtió que cada funcionario deberá responsabilizarse por sus omisiones.
Medidas en seguridad e infraestructura
La presidenta firmó sus primeros tres decretos oficiales tras la juramentación del gabinete. Entre las medidas destaca una reforma al sistema penitenciario que establece el año carcelario en 360 días, eliminando la práctica habitual de computar ocho meses como un año cumplido.
Además, anunció la inauguración de una estructura carcelaria en el complejo La Reforma, ubicado en San Rafael de Alajuela, como parte de su estrategia contra el crimen organizado.
Respecto a la obra pública, Fernández convocó a sesiones extraordinarias en la Asamblea Legislativa para retomar proyectos que habían sido archivados. La lista incluye iniciativas como Ciudad Gobierno, el tren eléctrico, la marina de Limón y la explotación de la zona de Crucitas.
La mandataria señaló que estos proyectos son prioridades para reactivar la economía y modernizar las instituciones nacionales sin destruir el sistema democrático.