la hipótesis del sexo con propofol sacude la causa contra “Fini” Lanusse

Una declaración testimonial reveló que la anestesióloga y su jefe, Hernán Boveri, habrían utilizado la droga para encuentros íntimos con monitoreo cerebral. La defensa ataca la validez de los testimonios mientras la justicia investiga el robo de insumos.

La causa que investiga a la anestesióloga Delfina “Fini” Lanusse y a su jefe y ex amante, Hernán Boveri, por el presunto robo de insumos en el Hospital Italiano, sumó un capítulo perturbador. Un testimonio clave incorporado al expediente judicial sugiere que el uso del propofol (un potente sedante) no era solo para fines recreativos o de adicción, sino como un componente de sus encuentros sexuales.

  • El testimonio: Una médica del hospital declaró que Lanusse recibía a Boveri en su casa, donde él le administraba la droga y utilizaba un monitor BIS para vigilar sus ondas cerebrales.

  • El equipo: El uso de vinchas de índice biespectral (BIS) permitía un “viaje controlado”, evitando que la paciente entrara en un paro respiratorio.

  • La acusación: Ambos están procesados por administración fraudulenta, acusados de retirar ilegalmente anestesia y equipos médicos durante casi tres años.

“Propofest” y alucinaciones eróticas

La hipótesis del sexo bajo efectos del propofol, aunque inusual en la conversación común sobre chemsex, tiene antecedentes científicos. La justicia analiza un paper de la National Library of Medicine titulado “Alucinaciones eróticas vinculadas al uso de propofol”, que detalla cómo esta sustancia puede generar desinhibición y fantasías sexuales vívidas en los pacientes.

Dato explosivo: Testigos aseguraron haber visto a Lanusse sedada en su domicilio en al menos dos ocasiones con riesgo de vida, rodeada de insumos hospitalarios que no deberían haber salido del quirófano del Italiano.

La defensa: “Testigos de oídas” y falta de pruebas

La estrategia de Boveri y Lanusse se centra en desacreditar a la principal testigo, identificada como S., a quien califican como una “usina narrativa” con supuestos problemas psiquiátricos. Sus abogados argumentan que:

  1. No existen faltantes de inventario reportados formalmente por el Hospital Italiano.

  2. La acusación se basa en “testigos de oídas”, lo que representaría un vicio jurídico en la causa.

  3. La relación entre ambos era un vínculo sentimental consensuado y privado.

Sin embargo, el juez Javier Sánchez Sarmiento procesó a los médicos tras considerar que el sistema de descarte de fármacos en el hospital es vulnerable. Según la investigación, es común que los especialistas recolecten los restos de las ampollas (“culitos”) en jeringas para retirarlos sin dejar rastros en el stock oficial.

El factor de riesgo

Más allá de lo judicial, el caso pone el foco en el peligro extremo de estas prácticas. El propofol es una droga de margen terapéutico estrecho: un error mínimo en la dosificación puede provocar una depresión respiratoria fatal. La utilización de equipos de alta complejidad como el monitor BIS en un ámbito doméstico demuestra, para la fiscalía, un desprecio por la seguridad y un manejo patrimonial de los recursos públicos del hospital.

La resolución de las apelaciones se definirá el próximo mes ante la Sala V de la Cámara Criminal, donde se determinará si las pruebas son suficientes para elevar el caso a juicio oral.

Nota escrita por:
Te recomendamos...
Crisis en la mesa: caen el asado y el mate, mientras el vino es el único que resiste

Los tres pilares de la identidad gastronómica argentina muestran realidades opuestas al cierre del primer trimestre de 2026. Según datos oficiales y privados, el consumo de carne vacuna y yerba mate registró bajas significativas, mientras que el vino logró una leve recuperación impulsada por los sectores de precios más accesibles.

juan pablo varsky tiene que pedir perdon

A un mes de la muerte de Julio Ricardo, el periodismo deportivo enfrenta una deuda ética impostergable: el día que la soberbia silenció una verdad incómoda. Entre la “colombianización” del fútbol y las burlas del pasado, ¿podrá Juan Pablo Varsky redimirse ante la memoria de “la palabra justa” y la realidad que hoy nos asfixia?